En lo que constituye una de sus últimas intervenciones oficiales antes de entregar el mando a José Antonio Kast, el Presidente Gabriel Boric endureció su postura frente a la agenda legislativa de seguridad. Durante la inauguración de la 29ª Comisaría de La Farfana, en Maipú, el jefe de Estado lanzó un mensaje directo al Parlamento entrante: rechazar el proyecto que busca otorgar beneficios de cumplimiento alternativo a reos geriátricos.
Boric advirtió que la iniciativa, que permitiría conmutar penas de cárcel por arresto domiciliario a internos de avanzada edad, representa un riesgo ético para la justicia chilena. “Me preocupa profundamente que en el Congreso se impulsen iniciativas que buscan una conmutación de penas para delincuentes que han cometido los actos más gravosos contra el país”, afirmó, aludiendo implícitamente a los condenados por violaciones a los derechos humanos en Punta Peuco.
Ética y combate al crimen El mandatario utilizó el marco institucional de Carabineros para reforzar su punto. Tras valorar la probidad de la policía uniformada, instó a que este principio "permeé al resto de las instituciones", incluyendo al sistema político. En ese sentido, vinculó la lucha contra la delincuencia con la integridad ética, mencionando que proyectos como el levantamiento del secreto bancario son los que realmente fortalecen al Estado.
Llamado al próximo Congreso Consciente de que su tiempo en La Moneda expira, Boric apeló a la responsabilidad de los legisladores que asumirán este 11 de marzo. “Nuestro llamado como Gobierno en ejercicio y como jefe de Estado es que el futuro Congreso rechace este proyecto que consagra la impunidad”, sostuvo de forma tajante.
La declaración marca el cierre de una gestión que estuvo tensionada por la agenda de seguridad y derechos humanos, dejando una advertencia clara sobre la dirección que, a su juicio, debería tomar la política criminal en la nueva administración.