El presidente José Antonio Kast inició su mandato con una directriz para revisar 51 reclamaciones pendientes en el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), buscando acelerar proyectos que ya cuentan con aprobación ambiental pero siguen detenidos por trámites administrativos. La medida apunta a destrabar inversiones por cerca de US$16.000 millones en Chile.
Entre las regiones que podrían verse impactadas aparece Magallanes, considerada uno de los polos estratégicos para el desarrollo de la industria del hidrógeno verde y los combustibles sintéticos.
La región concentra algunos de los proyectos energéticos más ambiciosos del país. Entre ellos destaca H2 Magallanes, iniciativa de producción de amoníaco verde que contempla inversiones por varios miles de millones de dólares y la instalación de grandes parques eólicos.
El desarrollo de esta industria ha enfrentado retrasos debido a factores regulatorios, económicos y ambientales. En varios casos, las iniciativas se encuentran en etapas de evaluación o revisión administrativa.
El impulso del nuevo gobierno para agilizar permisos podría acelerar decisiones sobre proyectos vinculados a energía eólica, hidrógeno verde, combustibles sintéticos y nueva infraestructura portuaria necesaria para exportar estos productos.
Especialistas coinciden en que Magallanes posee una ventaja natural clave: sus vientos constantes permiten producir energía renovable a gran escala, lo que posiciona a la región como uno de los lugares con mayor potencial mundial para la producción de hidrógeno verde.
Si las medidas del Ejecutivo logran reducir tiempos de tramitación, varios proyectos energéticos actualmente en pausa o revisión podrían volver a avanzar durante los próximos años, consolidando a la región como uno de los principales polos energéticos emergentes del país.