El Hospital Clínico de Magallanes (HCM) busca arrojar luz sobre un cuadro clínico que genera gran angustia en las familias, pero que es poco comprendido: el delirium, también conocido como síndrome confusional agudo. En una entrevista con Pingüino Multimedia, la geriatra Paola Valdés y el jefe de Psiquiatría, Dr. Néstor Rosas, explicaron que, a diferencia de las enfermedades psiquiátricas crónicas, el delirium es un cuadro agudo y reversible.
“Muchas veces se confunde con la bipolaridad o enfermedades crónicas, pero el delirium aparece en el contexto de una enfermedad grave, una infección o una hospitalización”, aclaró el Dr. Rosas. Por su parte, la Dra. Valdés puntualizó que en este estado “el cerebro se confunde; la persona puede no saber dónde está o incluso desconocer a sus familiares”.
El cuadro puede manifestarse en pocas horas, transformando a un paciente autónomo en uno desorientado, agitado o extremadamente somnoliento. Entre las causas más frecuentes destacan:
Infecciones: Principalmente urinarias y respiratorias.
Factores hospitalarios: Falta de luz natural, ruidos excesivos y hospitalizaciones prolongadas.
Sustancias: Abstinencia o efectos secundarios de medicamentos.
Aunque es más común en adultos mayores con demencia previa, los especialistas advierten que también puede afectar a niños y jóvenes con patologías complejas, como leucemias.
Respecto a las medidas de contención mecánica, el Dr. Rosas fue enfático en aclarar que se trata de un procedimiento protocolizado: “No es amarrar a la persona; es una medida supervisada para evitar que el paciente se retire sondas o se haga daño”. Asimismo, recalcaron que el impacto emocional en la familia es fuerte, por lo que el acompañamiento y la información son pilares del tratamiento.
Para conmemorar el Día Mundial de la Concientización del Delirio, el HCM realizó este miércoles la "Expo Delirium". A través de stands de musicoterapia, cano-terapia y realidad virtual, los asistentes pudieron experimentar de forma vivencial lo que siente un paciente en este estado.
La prevención, según los expertos, es la mejor herramienta. Acciones simples como mantener al paciente acompañado, contar con relojes y calendarios visibles, y asegurar luz natural en las habitaciones, pueden evitar que el cerebro pierda su brújula.