En sus primeras declaraciones tras la investidura del Presidente José Antonio Kast, el embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, se refirió de manera tajante a uno de los puntos de mayor fricción en la agenda tecnológica y geopolítica: el proyecto del cable submarino de fibra óptica con participación china.
El diplomático estadounidense fue categórico al señalar que, desde la perspectiva de Washington, la iniciativa de conexión impulsada por empresas de la potencia asiática no tiene futuro en el nuevo escenario político. “Yo creo que el cable chino ya se acabó. No creo que vaya a seguir, pero vamos a ver”, afirmó Judd, vinculando directamente la viabilidad del proyecto con la seguridad de la información estatal.
El embajador enfatizó que la participación de tecnología china en infraestructura crítica de telecomunicaciones representa una barrera para la cooperación en seguridad. Judd explicó que, para Estados Unidos, es fundamental que la información compartida entre ambos países esté resguardada, algo que, a su juicio, no estaría garantizado bajo la influencia de Beijing.
“Cuando nosotros compartimos información e inteligencia, tenemos que saber que toda la inteligencia que compartimos será guardada, y con el cable chino no puede ser”, sentenció el representante de la Casa Blanca, añadiendo que, si bien Chile es libre de elegir a sus proveedores, las asociaciones estratégicas con EE.UU. requieren confianza mutua.
Junto con sus advertencias tecnológicas, el embajador Judd destacó el inicio del nuevo ciclo presidencial en Chile. Expresó su confianza en la gestión de José Antonio Kast, a quien describió como una figura “humilde pero fuerte”, enfocada en el bienestar nacional.
“El Presidente Kast va a resguardar la soberanía de Chile. Entonces sabemos que vamos a poder trabajar con él”, concluyó el diplomático, enviando una señal de optimismo respecto a la alineación de intereses entre Santiago y Washington para los próximos cuatro años.