Han pasado 40 días desde que un robo de medicamentos afectó a la farmacia del Centro de Salud Mental (Cosam) Miraflores, en Punta Arenas, y hasta la fecha, el paradero de los responsables y de las especies sustraídas sigue siendo un misterio. El incidente, que generó preocupación en la red asistencial, se mantiene bajo investigación sin que se hayan registrado detenciones.
Los hechos ocurrieron la mañana del pasado 30 de enero, cuando funcionarios del recinto advirtieron que terceras personas habían forzado los accesos a las dependencias. Tras el hallazgo, se activaron los protocolos de emergencia, dejando los peritajes iniciales en manos de la Brigada Investigadora de Robos de la Policía de Investigaciones (PDI).
Desde el Servicio de Salud Magallanes confirmaron que todos los antecedentes, incluyendo las grabaciones de las cámaras de seguridad del circuito cerrado del Cosam, fueron entregados oportunamente al Ministerio Público, organismo que lidera la acción penal.
Sin embargo, el flanco judicial no es el único abierto. La institución informó que se ha instruido un proceso disciplinario interno con el objetivo de determinar si existieron fallas en los protocolos o responsabilidades administrativas comprometidas en el resguardo del recinto. "Actualmente este proceso se encuentra en etapa indagatoria", señalaron desde el servicio, manteniendo la reserva propia de este tipo de sumarios.
El robo en el Cosam Miraflores puso en alerta a la comunidad, debido a la naturaleza de los insumos que allí se custodian, habitualmente fármacos controlados y de uso psiquiátrico. A 40 días del suceso, la falta de imputados mantiene la incertidumbre sobre la seguridad de las instalaciones y el destino de los medicamentos robados, un tema que el Ministerio Público maneja con hermetismo para no entorpecer las diligencias de la PDI.