El Comando Central de las Fuerzas Armadas de EE.UU. (Centcom) emitió este jueves un balance exhaustivo de la Operación “Furia Épica”, iniciada el pasado 28 de febrero. Según el organismo militar con sede en Florida, en apenas 13 días de conflicto, las unidades estadounidenses han impactado cerca de 6.000 objetivos estratégicos dentro de territorio iraní.
El reporte destaca la destrucción de más de 60 buques militares, entre los que figuran 30 embarcaciones especializadas en la colocación de minas en el estrecho de Ormuz, un punto crítico para el comercio mundial de petróleo. El Centcom subrayó que los ataques han priorizado centros de comando, sitios de inteligencia del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), fábricas de drones y bases de misiles balísticos para "desmantelar el aparato de seguridad del régimen".
La intensidad de los combates ha dejado un saldo humano devastador en menos de dos semanas. De acuerdo con la Media Luna Roja, se contabilizan más de 1.300 muertos en Irán, mientras que los ataques paralelos de Israel en el Líbano han causado al menos 687 fallecidos.
Por parte de las fuerzas de Washington, el balance oficial confirma la muerte de siete soldados estadounidenses producto de los contraataques iraníes con misiles sobre instalaciones militares en el Golfo. A estas bajas se suma el fallecimiento de un miembro de la Guardia Nacional en Kuwait debido a una emergencia médica en el teatro de operaciones.
En su primera alocución oficial como Líder Supremo, Mojtaba Jamenei endureció la postura de Teherán este jueves. El sucesor llamó a mantener el cierre total del estrecho de Ormuz —vía por la que transitaba el 20% del crudo global antes de la guerra— y lanzó una advertencia directa a Washington: “La sangre de los mártires será vengada”.
Las declaraciones de Jamenei confirman que el régimen no tiene intenciones de ceder, a pesar del bombardeo masivo a su infraestructura de defensa aérea y comunicaciones. La comunidad internacional observa con preocupación el riesgo de una interrupción prolongada en los suministros de energía y un desbordamiento del conflicto hacia otros países del Medio Oriente.