En una reunión de alto nivel que contó con la participación de las principales ramas de la economía nacional —incluyendo la SNA, CNC, Sonami, Sofofa, CChC y la ABIF— la CPC formalizó su postura de eliminar la irrenunciabilidad de los feriados.
La propuesta no solo apunta a las festividades tradicionales, como el próximo Viernes Santo, sino también a las restricciones comerciales impuestas durante los periodos electorales.
Susana Jiménez explicó que mantener las cortinas cerradas de forma obligatoria genera un impacto negativo multidimensional:
Fomento a la informalidad: Según la líder gremial, al no estar disponible el comercio establecido, el consumo de las personas se desplaza hacia sectores informales.
Impacto en salarios: Jiménez sostuvo que muchos colaboradores prefieren trabajar esos días, ya que el aumento en las ventas se traduce directamente en mejores remuneraciones por comisiones o bonos.
Libertad de emprendimiento: El gremio aboga por recuperar la autonomía para decidir la apertura de los locales sin imposiciones legales de cierre.
“Nosotros abogamos porque se elimine la irrenunciabilidad de esos feriados, de aquellos que existen y que no se asumen otros nuevos”, enfatizó Jiménez tras el encuentro.
La solicitud llega en un momento clave, donde el ministro del Trabajo, Tomás Rau, deberá evaluar si esta medida se alinea con la agenda de crecimiento económico del gobierno del Presidente José Antonio Kast, o si generará una tensión con las centrales de trabajadores (como la CUT) que defienden estos días como un derecho adquirido para el descanso familiar.