Tras oficializarse su nombramiento el pasado viernes, Liber Lazo ya se encuentra instalado en la Delegación Presidencial Provincial de Última Esperanza. En su primer diálogo extendido con la prensa, el militante del Partido Republicano confesó que su motivación para aceptar el cargo nace de un proceso de maduración política que tuvo su hito en su pasada campaña a la alcaldía.
“Muchas personas adhieren a la visión de nuestro partido, pero pocas deciden dar el paso hacia un rol más activo. Es una decisión personal compleja, pero debe cambiar”, señaló Lazo, haciendo un llamado a la ciudadanía a involucrarse en la gestión pública para dejar atrás las quejas y pasar a las soluciones.
Para el delegado Lazo, la formación académica debe ir de la mano con la empatía. En ese sentido, destacó que su gestión estará marcada por el respeto, la comunicación y la conexión ciudadana, habilidades que considera "importantísimas" para destrabar conflictos y generar confianza en las instituciones.
“La candidatura a alcalde despertó en mí un interés genuino de mejorar las cosas de las cuales siempre nos quejamos y frente a las que poco se hace. Palpar la realidad te cambia la forma de ver las cosas”, expresó a Pingüino Multimedia.
La Provincia de Última Esperanza presenta desafíos únicos debido a su geografía y la dependencia de sectores como el turismo y la ganadería. Sin embargo, Lazo puso el foco en la deuda histórica con las zonas más apartadas.
Puerto Edén: Calificó la situación de esta localidad como "extrema", adelantando que será uno de los ejes de su trabajo para mejorar la conectividad y calidad de vida de sus habitantes.
Extensión territorial: Reconoció que administrar una provincia tan vasta exige una logística especial que el Gobierno está dispuesto a fortalecer.
El nombramiento de Lazo es visto como una señal de consolidación de la directiva local republicana en cargos de confianza directa. Ahora, el desafío del nuevo delegado será traducir su visión de "crecimiento en responsabilidades" en soluciones concretas para los problemas de vivienda, seguridad y desarrollo económico que aquejan a los habitantes de Natales y Torres del Paine.