La Empresa Nacional del Petróleo (ENAP) confirmó lo que muchos hogares temían: por segunda semana consecutiva, la parafina sufre un alza drástica de $107,4. Con este ajuste, el combustible acumula un incremento de $214 por litro en apenas quince días, situando el valor promedio cerca de los $1.350.
A diferencia de las bencinas, la parafina no cuenta con el mismo nivel de protección del Mecanismo de Estabilización de Precios (Mepco), lo que la deja totalmente expuesta a la volatilidad del petróleo internacional derivada de la inestabilidad en Medio Oriente.
Aunque este jueves 19 de marzo las gasolinas de 93, 97 octanos y el diésel no variarán su precio, la calma es solo temporal. El Ejecutivo se encuentra en una encrucijada fiscal: mantener el subsidio del Mepco o permitir un alza controlada para aliviar las arcas del Estado.
Proyección: Se espera que la próxima semana las bencinas suban en torno a los $30 por litro.
El riesgo: Expertos advierten que, de no existir el Mepco, el alza real debería ser superior a los $300, lo que generaría un impacto inflacionario sin precedentes.
El economista Juan Ortiz (UDP) explica que el fenómeno es una reacción en cadena: el conflicto bélico encarece el barril de crudo y, al ser la parafina un derivado directo, su precio se dispara casi en tiempo real. Para el Gobierno de José Antonio Kast, el desafío es doble: contener el descontento social por el costo de la vida y manejar un gasto fiscal que se vuelve insostenible debido al alto precio del petróleo importado.
En nuestra región, donde el consumo de energía para calefacción es vital, estas variaciones se sienten con mayor rigor. Si bien el gas natural está subsidiado, muchos sectores periurbanos y rurales dependen de la parafina para sus estufas, lo que anticipa un invierno complejo en términos económicos.