Han transcurrido más de 15 días desde que el hallazgo del cuerpo sin vida de Luis Pardo (70) conmocionara a los residentes de la población Cardenal Raúl Silva Henríquez. Pese al despliegue de unidades especializadas y el hermetismo judicial, el autor del violento homicidio se mantiene prófugo, instalando una creciente sensación de inseguridad e impunidad entre los vecinos de las viviendas tuteladas del Pasaje Plaza Sur.
La complejidad del sitio del suceso ha obligado al Ministerio Público a delegar las diligencias en dos brazos operativos de élite de Carabineros, quienes trabajan contra el reloj para dar con el paradero del o los responsables.
El trabajo en el terreno ha sido minucioso. El Laboratorio de Criminalística (Labocar) ha centrado sus esfuerzos en el sillón donde fue encontrado Pardo, cubierto con una frazada, levantando huellas dactilares, rastros hemáticos y evidencia orgánica. La prioridad es aislar perfiles genéticos de terceras personas que permitan una identificación científica.
Por su parte, el departamento OS-9 lidera la inteligencia investigativa. Sus agentes han realizado un exhaustivo empadronamiento de testigos y el análisis de cámaras de seguridad públicas y privadas en las inmediaciones de la población. La meta es reconstruir las últimas 48 horas de vida del adulto mayor para identificar a quienes ingresaron o salieron del inmueble en el rango de la data de muerte.
La arista más sólida que maneja la policía apunta a una pareja de jóvenes que, según testimonios de los propios vecinos, habría estado pernoctando en la casa de Luis Pardo días antes del crimen.
Lo que despierta las sospechas del OS-9 es que estos sujetos desaparecieron del sector coincidiendo exactamente con el momento en que se estima ocurrió el deceso. Hasta el cierre de esta edición, Carabineros no ha logrado establecer la identidad ni el paradero de estos individuos, quienes se han convertido en piezas clave para resolver el enigma del Pasaje Plaza Sur.