El Tribunal de lo Criminal del Ródano, en Lyon, fue escenario de una de las jornadas más tensas en el tercer juicio que enfrenta el chileno Nicolás Zepeda por el presunto asesinato de Narumi Kurosaki. Este nuevo proceso se inició luego de que en febrero de 2025 el Tribunal Supremo de Francia anulara la condena de 28 años por un defecto de forma, obligando a revisar nuevamente las pruebas de un crimen ocurrido en 2016 y cuyo cuerpo aún no aparece.
La sesión estuvo marcada por el desgarrador testimonio de Arthur del Piccolo, pareja de Narumi al momento de su desaparición en Besançon. El ingeniero francés fue tajante ante el estrado: descartó cualquier posibilidad de una fuga voluntaria y acusó a Zepeda de haberlo manipulado.
“Sé desde hace tiempo lo que ocurrió”, afirmó Del Piccolo, asegurando que Zepeda se hizo pasar por la joven enviando mensajes para simular que ella seguía con vida, lo que retrasó la denuncia a las autoridades.
Uno de los puntos más complejos del día fue la exposición de los peritajes psiquiátricos, donde los expertos mostraron visiones contrapuestas sobre la mente del chileno:
Perfil A: Un especialista describió a Zepeda con rasgos manipuladores y evasivos, perfil que calificó como "compatible" con la tesis de la fiscalía.
Perfil B: Otro experto situó al acusado dentro de la "normalidad", descartando trastornos mentales. La defensa utilizó este argumento para insistir en que no hubo premeditación en caso de comprobarse una autoría.
La jornada concluyó con la declaración de Humberto Zepeda, padre del acusado, quien viajó desde Chile para reiterar la inocencia de su hijo. “Me miró a los ojos y me dijo: ‘Papá, no soy responsable’”, relató ante el tribunal, describiendo a Nicolás como un "hijo ejemplar".
Humberto Zepeda también negó que su familia gozara de privilegios económicos para influir en la justicia y subrayó que su hijo nunca intentó evadir la extradición desde Chile, optando por enfrentar los tribunales franceses por tercera vez.