El gimnasio se ha consolidado como un refugio de disciplina para cientos de adolescentes en Punta Arenas. Sin embargo, entre el sonido de las pesas y las máquinas de ejercicio, ha comenzado a emerger una sombra peligrosa: la oferta ilegal de esteroides anabólicos.
Jóvenes de la ciudad han denunciado que personas ajenas a la administración de los recintos se acercan ofreciendo estas sustancias a precios sospechosamente bajos, presentándolas como la solución definitiva para ganar masa muscular y definición en tiempo récord. Lo que muchos ignoran es que estas "soluciones" suelen ser productos de contrabando o fabricación artesanal, sin ningún control sanitario.
El Seremi (s) de Salud de Magallanes, Eduardo Castillo, fue categórico al describir las consecuencias de estas sustancias en organismos que aún están en desarrollo. El uso de anabólicos sin supervisión médica no solo altera la estética, sino que ataca directamente los órganos vitales.
"El principal riesgo son alteraciones hormonales, daños renales, problemas circulatorios y al corazón", explicó Castillo.ersExplor
En el caso específico de los adolescentes, el daño puede ser estético y funcional de forma permanente:
Detención del crecimiento: Los esteroides pueden cerrar prematuramente las placas de crecimiento de los huesos, resultando en una baja estatura definitiva.
Salud Mental: El abuso puede desencadenar cuadros de depresión, irritabilidad extrema (conocida como "roid rage") e incluso episodios de psicosis.
Riesgo de Mercado Negro: Al adquirirlos en el comercio informal o internet, no existe certeza sobre la pureza de los componentes, lo que aumenta el riesgo de intoxicaciones agudas.
Actualmente, el municipio de Punta Arenas registra 31 patentes vigentes para gimnasios. Sin embargo, la fiscalización presenta desafíos. Según Ricardo Barría, encargado de rentas y patentes, el municipio otorga el permiso comercial, pero la vigilancia sanitaria recae en la Seremi de Salud.
Un dato relevante es que solo los recintos con capacidad para más de 100 personas están obligados a contar con un informe sanitario exhaustivo, lo que deja a los centros más pequeños en un espacio de menor control sobre las actividades que ocurren en sus camarines o áreas comunes.
La interrogante queda planteada en la comunidad deportiva local: ¿Es este un problema de seguridad que se esconde detrás del culto al cuerpo? Mientras los jóvenes buscan un ideal físico, el mercado negro parece haber encontrado un nicho lucrativo que pone en juego la vida de las futuras generaciones de Magallanes.