La Empresa Nacional del Petróleo (ENAP) entregó la tarde de este miércoles el informe oficial de precios, confirmando un incremento en el valor de los combustibles que supera las proyecciones iniciales entregadas por el Ejecutivo. El ajuste, que impacta de lleno en el presupuesto de los hogares y sectores productivos, refleja la compleja presión internacional sobre el mercado de los hidrocarburos.
De acuerdo con el reporte técnico, la gasolina de 93 octanos registrará un alza de $372,2 por litro, mientras que la de 97 octanos subirá $391,5 por litro. Por su parte, el diésel —insumo clave para el transporte y la logística— experimentará un incremento de $580,3 por litro. Otros combustibles también sufrieron ajustes: el kerosene (parafina) aumentará $138,5 y el gas licuado de petróleo (GLP) de uso vehicular lo hará en $11.
Diferencias con la proyección oficial El anuncio ha causado sorpresa, ya que las cifras informadas por ENAP para la gasolina de 93 octanos superan en $21 lo anticipado el pasado lunes por el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, quien había estimado un alza de $370. Esta diferencia subraya la volatilidad actual del mercado y la dificultad de los mecanismos de estabilización, como el MEPCO, para contener la totalidad del impacto externo.
ENAP aclaró que estos valores consideran el precio de importación desde la costa del Golfo de Estados Unidos y las reglas del Fondo de Estabilización de los Precios del Petróleo. Asimismo, la estatal recordó que sus cifras son de referencia, ya que no fija ni regula los precios finales en el mercado chileno.
Impacto en el consumo y contexto global La confirmación del alza provocó una reacción inmediata en la ciudadanía. Distribuidoras de combustible reportaron que la demanda se multiplicó entre tres y cinco veces durante las últimas horas, con largas filas en las estaciones de servicio de conductores que buscan abastecerse antes de la entrada en vigencia de los nuevos valores.
A nivel externo, este escenario responde a tensiones geopolíticas en zonas productoras y recortes en la oferta por parte de países exportadores, sumado a una alta demanda en economías asiáticas. Para Chile, que depende casi totalmente de la importación de crudo, la volatilidad del tipo de cambio y el encarecimiento de la logística internacional presentan un desafío que, según expertos, podría mantener la presión sobre los precios en el corto plazo.