La barrera de los $1.600 por litro de combustible ya es una realidad en los servicentros de Magallanes este jueves, encendiendo las alarmas sobre el costo de la vida en la zona más austral del país. El doctor en Economía y Empresa, Juan Luis Oyarzo, advirtió que esta crisis energética golpeará con especial fuerza a la región debido a su vulnerabilidad logística y la alta dependencia de los hidrocarburos para el transporte y la calefacción.
Según el especialista, el reciente cambio en el funcionamiento del Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Mepco) ha eliminado el "colchón" que antes limitaba las alzas a unos 30 pesos semanales. "El magallánico debe prepararse para un escenario de incrementos más bruscos, porque la fórmula cambió y las variaciones ahora son más llamativas", explicó el académico, señalando la incertidumbre que esto genera en el consumo local.
El castigo del Impuesto Específico Oyarzo fue enfático en cuestionar la pertinencia del impuesto específico en la zona. "Nosotros como región no deberíamos pagar este tributo. Nació en 1986 para reconstruir carreteras tras el terremoto en el centro del país, pero hoy castiga de manera desproporcionada a zonas como la nuestra", sentenció, haciendo un llamado a discutir políticas diferenciadas que reconozcan la condición geográfica de Magallanes.
Efecto dominó: Pan, abarrotes y dividendos Uno de los puntos más críticos del análisis apunta a la exclusión de la región en ciertas medidas de mitigación. Mientras el Gobierno ha anunciado subsidios para buses y parafina en el centro y norte de Chile, Magallanes ha quedado fuera de estos beneficios directos.
"Esto significa que aquí veremos un efecto dominó más rápido en el precio del pan, los abarrotes y otros bienes básicos", advirtió Oyarzo. El economista anticipó además que la inflación podría escalar al 4% en mayo, lo que gatillará un alza en el valor de la UF, impactando directamente en el costo de los dividendos hipotecarios, contratos de arriendo y colegiaturas.
Finalmente, el experto concluyó que la comunidad debe exigir un reconocimiento a su vulnerabilidad energética: "No somos productores de energía, dependemos de la importación y eso nos hace más frágiles ante los vaivenes del mercado mundial".