La postulación de la expresidenta Michelle Bachelet a la Secretaría General de las Naciones Unidas enfrenta un complejo escenario internacional. Según reveló el congresista estadounidense Chuck Edwards (Republicano), un grupo de legisladores de dicho país ha firmado una misiva donde expresan su "profunda preocupación" y solicitan formalmente que Estados Unidos utilice su poder de veto en el Consejo de Seguridad para impedir su nombramiento.
Edwards abordó el tema durante una sesión del influyente Comité de Asignaciones de la Cámara de Representantes. Según los firmantes, Bachelet es considerada una candidata "inadecuada" para el máximo cargo de la ONU. El argumento central de los legisladores radica en que la exmandataria habría “priorizado repetidamente una agenda extremista sobre el aborto” y una agenda de "aborto extremo a expensas de la soberanía estatal" durante sus pasos por ONU Mujeres, la Alta Comisionada para los DD.HH. y la Presidencia de Chile.
“Creemos que Estados Unidos, como miembro permanente del Consejo de Seguridad, debería vetar esa selección”, sentenció Edwards el pasado viernes, anticipándose por cuatro días a la decisión del Ejecutivo chileno de retirar el respaldo oficial a la doctora.
El balance económico de la postulación en Chile En el ámbito local, la controversia se ha trasladado al gasto público. Pese a que el Presidente José Antonio Kast retiró el apoyo de Chile a la candidatura, se dio a conocer que el Estado invirtió un total de $26 millones en las gestiones iniciales de la postulación.
De acuerdo con datos actualizados entregados por el Ejecutivo a la UDI, los gastos incluyen viajes estratégicos a Nueva York realizados en febrero de 2026. En dicho periplo, el objetivo era visitar a las naciones miembros permanentes del Consejo de Seguridad. El desglose detalla que la exmandataria recibió viáticos por US$ 1.651 y pasajes por US$ 6.217, sumando cerca de $7,2 millones. Por su parte, la encargada temática de la Cancillería, Carmen Nishihara Toro, registró gastos por $3,3 millones entre viáticos y traslados, sumando una cifra global de más de $10 millones solo en ese viaje específico.
Este revés internacional y el cuestionamiento a los fondos utilizados marcan un punto de inflexión en la proyección diplomática de la exmandataria, en un contexto donde la administración actual de Chile ha tomado distancia definitiva de su candidatura.