Un mensaje reflexivo marcado por la guerra en el Medio Oriente, la violencia en nuestra sociedad y un llamado a ocuparse de quienes están más desamparados fue dirigido por el Obispo Óscar Blanco en la misa por el Domingo de Ramos en la Catedral de Punta Arenas que fue considerada de alta relevancia para alzar una oración por la paz, ante el actual escenario mundial declarado por “preocupante lo que estamos viviendo”.
En primer lugar, puso énfasis en las repercusiones del conflicto bélico y las alzas de los combustibles que han golpeado fuertemente los bolsillos de los chilenos.
Pero más allá de este impacto, también meditó en la percepción de la violencia que incluso “está al interior de las familias” y ha tenido repercusión en las comunidades tras la muerte de una paradocente en un colegio en Calama.
Por último, Blanco enfatizó que en nuestra sociedad hay “una violencia muy oculta”, argumentada en aquellos que pasan sus días de vida en soledad.
“Nosotros sabemos que hay mucha gente que vive sola, abandonada. Y aquí en Punta Arenas hemos sido testigos de muertes de abuelos solos en sus casas sin saber días. Y creo que toda esa es una preocupación que debe comprometernos a nosotros”, dijo.