El anuncio del retorno a clases en la Escuela G-44 de Puerto Toro para este lunes 6 de abril ha desatado una fuerte controversia entre las autoridades y el docente a cargo. Mientras el delegado provincial de la Antártica Chilena, Rodolfo Moncada, asegura que la llegada de un nuevo generador eléctrico y una vivienda alternativa permiten normalizar las actividades, el profesor Iván Bustos desmiente haber sido informado formalmente. Según el sostenedor (SLEP Magallanes), se han invertido más de 19 millones de pesos en equipos que han fallado reiteradamente por presunto mal uso, una versión que choca con la realidad de abandono que denuncia el profesional.
La precariedad denunciada por Bustos va más allá de la falta de energía, la cual asegura haber solventado durante cinco semanas gracias a la ayuda de un vecino. El docente acusa serias deficiencias en el transporte hacia la isla y la presencia de contaminación por hongos en el establecimiento, lo que lo vuelve inhabitable. Estas condiciones extremas de aislamiento y falta de servicios básicos han derivado en un cuadro de salud crítico, dejando al único estudiante de la localidad con apenas una clase presencial en lo que va del año escolar.
Actualmente, la normalización de las clases se encuentra en total incertidumbre, ya que el profesor permanece con licencia médica por un trastorno adaptativo mixto con depresión y ansiedad. A pesar del optimismo de las autoridades sobre la infraestructura, la situación ha escalado al ámbito legal y gremial, con el Colegio de Profesores analizando acciones por vulneración de derechos fundamentales. Mientras no se resuelva el estado de salud del docente y la habitabilidad real del recinto, el reinicio de las actividades pedagógicas en el poblado más austral del mundo parece inviable.