El Presidente José Antonio Kast rompió el silencio tras la ola de críticas que generó el despido de Priscilla Carrasco, quien se encuentra actualmente bajo tratamiento oncológico. El Jefe de Estado fue enfático en separar la empatía médica de la responsabilidad administrativa.
“Es un hecho lamentable, porque afecta la parte humana. Pero tenemos que asumir con responsabilidad la gestión de un gobierno que vela por el bien de todos los chilenos”, sostuvo Kast.
El Mandatario aseguró que el Ejecutivo no abandonará a la exautoridad en su proceso de salud, afirmando que están "dispuestos a colaborar en todo lo que sea el tratamiento médico", pero recalcó que la permanencia en el cargo era insostenible bajo los nuevos estándares de eficiencia.
Según explicó el Presidente, la salida no fue arbitraria, sino el resultado de una auditoría interna que arrojó deficiencias financieras y de gestión. Kast adelantó que se han ido encontrando "situaciones complejas" que se informarán a la ciudadanía paso a paso.
Los puntos clave de la desvinculación:
Falta de confianza: El Mandatario admitió que no existía sintonía en la visión de cómo gestionar reparticiones clave como SernamEG y Prodemu.
Argumentos técnicos: La cartera de la Mujer justifica la medida en hallazgos preliminares de una auditoría en curso.
Prioridad estatal: Para el Gobierno, la correcta administración de los recursos destinados a las mujeres debe primar sobre las situaciones personales de los directivos.
La decisión ha levantado una fuerte polvareda política. Mientras el oficialismo respalda la "limpieza" administrativa en ministerios estratégicos, desde la oposición han tildado la medida de "cruel e inhumana", acusando al Gobierno de falta de sensibilidad ante una funcionaria que atraviesa una enfermedad terminal o grave.
Frente a esto, el Presidente insistió en que la mirada técnica es la que debe prevalecer para garantizar que el Ministerio de la Mujer cumpla su rol sin irregularidades financieras.