La "zona de paz" presupuestaria en el gabinete se ha roto, pero a favor de la seguridad. La Ministra de Interior y Seguridad Pública, Trinidad Steinert, anunció con satisfacción, tras una reunión clave con la Dirección de Presupuestos (Dipres), que su cartera quedará exenta del ajuste fiscal del 3% que el Gobierno había ordenado de manera transversal la semana pasada.
La propuesta inicial de recorte había generado una ola de críticas, incluso desde las filas oficialistas, dado que el combate a la delincuencia fue el eje central de la campaña del Presidente Kast. El Mandatario, finalmente, optó por escuchar el clamor ciudadano y político, ratificando que la seguridad es, efectivamente, la prioridad número uno.
"En seguridad, dada la importancia que tiene la crisis que estamos viviendo, no se va a hacer esta rebaja en este ministerio, va a ser una excepción", sentenció la Ministra Steinert.
Pero el blindaje presupuestario no es la única buena noticia para las fuerzas de orden. La secretaria de Estado adelantó que el Ejecutivo no solo mantendrá el gasto, sino que avanzará en la inyección de recursos adicionales para responder a las necesidades urgentes de Carabineros y la PDI.
"Nos preocupa especialmente que ellos tengan más herramientas, por ejemplo, de protección", explicó Steinert, quien ya estableció una mesa de trabajo conjunta con Dipres para evaluar los montos exactos y priorizar las compras de equipamiento y tecnología para fortalecer la capacidad operativa de los funcionarios en la calle.
Desde el Congreso, las bancadas que sustentan al Gobierno valoraron la rectificación del Ejecutivo. El Senador Arturo Squella (Republicanos) aseguró que "es exacto lo que se debe hacer hoy. Debemos combatir con todas las fuerzas del Estado al narcotráfico y al crimen organizado desde Arica a Punta Arenas".
Por su parte, el diputado Cristóbal Urruticoechea (PNL), aunque valoró la medida, fue más allá y sugirió que en el futuro el ajuste fiscal no debería pasar por recortes porcentuales a los ministerios, sino por retomar la promesa de campaña de eliminar carteras completas para optimizar el gasto del Estado.