La noticia parecía un hito ecológico: el primer guanaco nacido en cautiverio en la Región Metropolitana, fruto de un programa entre el GORE de Santiago y la Universidad de Chile. Sin embargo, el "festejo" cruzó el Estrecho de Magallanes y cayó como un balde de agua fría en la zona austral.
El diputado Alejandro Riquelme no tardó en calificar la inversión de $400 millones de pesos como un "error estratégico" y un "clásico ejemplo de mal uso de recursos públicos". ¿La razón? El contraste absurdo entre la escasez artificial de la zona central y la plaga real que vive el sur.
Para el legislador magallánico, financiar un costoso programa de cría en laboratorio es ignorar que en Tierra del Fuego el guanaco se ha convertido en un problema de seguridad pública y equilibrio ambiental:
Sobrepoblación descontrolada: Al no tener depredadores naturales, la especie se ha multiplicado exponencialmente.
Peligro en las rutas: Los accidentes de tránsito provocados por cruces de guanacos son una constante preocupación para los fueguinos.
Golpe a la ganadería: Compiten directamente por el forraje con el ganado ovino, afectando la principal actividad económica de la isla.
Riquelme sostiene que con una fracción de esos 400 millones, el Estado podría haber coordinado un convenio entre el Ministerio de Agricultura y el GORE Metropolitano para trasladar ejemplares directamente desde Magallanes.
"Habría bastado con enviar buses con guanacos desde el sur. Solucionábamos nuestra crisis ambiental y repoblábamos la zona central de forma natural y económica", afirmó el diputado, subrayando la falta de visión sistémica del Gobierno.