Cerca de las 22:00 horas del lunes 30 de marzo, la tranquilidad del Hospital Clínico de Magallanes se vio interrumpida por el ingreso de un paciente pediátrico de 15 años con heridas cortopunzantes de gran envergadura. Según el relato entregado por la madre a Carabineros, el ataque ocurrió alrededor de las 19:00 horas, cuando el joven fue interceptado por un grupo de tres desconocidos.
Tras una primera agresión con golpes de puño, los atacantes subieron el nivel de violencia utilizando un arma blanca tipo machete. Con esta herramienta propinaron cortes profundos al adolescente antes de huir del lugar con rumbo desconocido, dejando a la víctima herida en la vía pública.
El equipo médico de turno diagnosticó al menor con lesiones de carácter grave, concentradas principalmente en la zona craneal y en sus extremidades superiores (brazos), compatibles con maniobras de defensa ante un ataque de gran potencia. A pesar de la gravedad y la profundidad de las heridas, los especialistas confirmaron que el joven se encuentra fuera de riesgo vital, permaneciendo bajo observación clínica.
La Fiscalía Local de Punta Arenas instruyó a la Sección de Investigaciones Policiales (SIP) de la 1ª Comisaría para esclarecer los hechos. Sin embargo, los efectivos se han topado con un muro de silencio: la víctima se negó rotundamente a entregar detalles sobre la identidad de sus agresores o el motivo de la disputa.
Este hermetismo, sumado a que el menor ya mantiene antecedentes policiales previos, ha llevado a los investigadores a barajar con fuerza la hipótesis de un ajuste de cuentas entre bandas rivales o rencillas personales vinculadas al entorno delictual juvenil.
Efectivos de la SIP se encuentran realizando el empadronamiento de testigos y la revisión de cámaras de seguridad en el sector donde se habría producido el ataque (cuya ubicación exacta está bajo reserva para no entorpecer las pesquisas). Se busca determinar si hubo una planificación previa o si se trató de un encuentro fortuito que escaló a niveles de violencia extrema.