La iniciativa “Infraestructura de Energías e Hidrógeno Renovable” no es solo un experimento científico; es una prueba de fuego para la tecnología actual. Ubicada en la Isla Rey Jorge, la planta piloto busca demostrar que es posible generar, almacenar y utilizar energía limpia en las condiciones más hostiles de la Tierra.
El proyecto es el resultado de una alianza estratégica entre el INACh, la agencia alemana GIZ y el programa Team Europe, consolidando la cooperación técnica entre Chile y el Viejo Continente.utterstock
Construir en la Antártica no es igual a hacerlo en el continente. Con una inversión cercana a los $200 millones, los ingenieros se enfrentan a un enemigo invisible: el permafrost (suelo permanentemente congelado).
“La presencia de permafrost nos obliga a adaptar todas las soluciones de infraestructura. No se trata solo de instalar equipos, sino de diseñar bases que no alteren el suelo congelado y que resistan vientos y temperaturas extremas”, explicó Gino Casassa, director del INACh.
Este piloto en la Base Escudero es la "pieza de avanzada" de una estrategia mucho mayor. El Gobierno Regional de Magallanes busca posicionar a la zona como el principal polo de innovación energética del hemisferio sur.
¿Por qué es importante este piloto para la región?
Reducción de Huella: Disminuye la dependencia de los combustibles fósiles (diésel antártico) en las bases científicas.
Validación Técnica: Si la tecnología funciona en la Antártica, puede funcionar en cualquier lugar remoto del mundo.
Inversión Extranjera: Atrae la mirada de potencias como Alemania, que buscan reducir la incertidumbre antes de realizar inversiones a gran escala en las plantas de Magallanes.
Desde la agencia GIZ destacaron que la información generada en la Isla Rey Jorge será clave para diseñar políticas públicas y soluciones energéticas en otros territorios aislados, como islas o comunidades rurales de la Patagonia, que hoy dependen exclusivamente de generadores contaminantes.