La Cámara Chilena de la Construcción (CChC) de Magallanes ha encendido las alarmas tras una serie de reuniones estratégicas con autoridades locales. El gremio, liderado por su presidente regional Cristóbal Bascuñán, expresó su profunda preocupación por dos factores que hoy amenazan la estabilidad del sector: el drástico recorte en el Plan de Zonas Extremas (PDZE) y el encarecimiento sostenido de los combustibles.
Según las estimaciones de la CChC, la modificación de los recursos —que ahora se sitúan en 25 mil millones de pesos— significará una caída de más de un tercio en la inversión regional. "La economía de Magallanes depende en gran medida de la inversión pública. Este escenario afecta la continuidad de obras clave y pone en riesgo la estabilidad de las empresas y el empleo local", sentenció Bascuñán.
En una reunión con el gobernador regional, Jorge Flies, el gremio advirtió que la falta de liquidez podría postergar iniciativas habitacionales y de infraestructura crítica. Al respecto, Flies reconoció que el presupuesto actual es restrictivo:
“Con el marco presupuestario que hoy está considerado en el decreto, solo se permite el pago de arrastres en iniciativas como el Muelle Multipropósito de Puerto Williams, la ruta Porvenir-Onaisín y el Archivo y Biblioteca Regional”, explicó el gobernador, confirmando que por ahora no hay margen para nuevos proyectos.
Otro flanco crítico es el alza de los combustibles, que impacta directamente en el flete de materiales hacia la zona austral. Ante esto, el Gobierno Regional ha presentado una propuesta al Ministerio de Hacienda para abordar la situación específica de las regiones extremas (Arica, Aysén y Magallanes).
La propuesta busca mitigar el impacto en la materialidad y la logística, considerando que la falta de claridad presupuestaria en Vivienda y Obras Públicas ya está generando incertidumbre en el rubro. Ambas partes coincidieron en que la coordinación público-privada será el único motor capaz de sostener el desarrollo regional en este complejo 2026.