El escenario en Oriente Medio ha alcanzado su punto de máxima ebullición. El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a utilizar sus redes sociales para lanzar una advertencia sin precedentes: si Irán no desbloquea el Estrecho de Ormuz antes de este martes 7 de abril, Washington iniciará una ofensiva directa contra objetivos estratégicos en suelo iraní.
“El martes será el Día de la Central Eléctrica y el Día del Puente, todo en uno, en Irán. ¡No habrá nada igual!”, escribió el mandatario en Truth Social, elevando el tono de una confrontación que se inició formalmente el pasado 28 de febrero tras los bombardeos conjuntos de EE. UU. e Israel.
La exigencia de la Casa Blanca es clara: la reapertura inmediata del estrecho, paso vital por el que transita la quinta parte del suministro global de crudo. El bloqueo ha disparado los precios del combustible y ha roto las cadenas de suministro internacionales, afectando incluso las tarifas de fletes en zonas tan distantes como la Región de Magallanes.
“Abran el estrecho, malditos locos, o vivirán en el infierno. ¡YA LO VERÁN!”, añadió el republicano, fijando el ultimátum para las 20:00 horas de Washington de este martes.
Desde la república islámica, la respuesta no se hizo esperar. Las autoridades iraníes advirtieron que los actos "imprudentes" de Trump están arrastrando a Estados Unidos a un "infierno viviente" y que un ataque a su infraestructura hará "arder" a todo Oriente Medio. Teherán acusa directamente al mandatario estadounidense de seguir las órdenes del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en una espiral de violencia que parece no tener retorno diplomático.
Mientras el reloj avanza hacia el vencimiento del plazo, la comunidad internacional observa con temor cómo una posible destrucción de las centrales eléctricas iraníes podría llevar el precio del barril de petróleo a cifras récord, profundizando la crisis económica global.