En una operación que evoca las grandes exploraciones del siglo pasado, personal de Carabineros de Chile logró una hazaña operativa sin precedentes recientes en la provincia de Tierra del Fuego. Tras décadas de ser vigilado únicamente de forma aérea, el esquivo Hito XXI, conocido entre los especialistas como el "Hito Perdido", volvió a recibir una patrulla terrestre nacional.
La expedición fue ejecutada por un equipo de cinco funcionarios de la Tenencia San Sebastián y el Retén Pampa Guanaco (comuna de Timaukel). Los efectivos, especialistas en fronteras, debieron sortear una travesía de 40 kilómetros a pie distribuidos en dos jornadas de alta exigencia, enfrentando el rigor del clima fueguino y pendientes rocosas de difícil acceso.
El Hito XXI no es una estructura cualquiera; es un símbolo de la delimitación territorial tras las controversias limítrofes con Argentina a finales del siglo XIX. Se trata de una pirámide de hierro de 2,05 metros de altura que data de 1895.
Ubicada a 3,5 kilómetros al este del Cañadón de los Militares, la estructura se encuentra en un terreno tan hostil que ninguna institución del Estado había logrado registrar un acceso por tierra en los últimos 40 años. La complejidad geográfica había relegado su monitoreo a tecnología satelital y vuelos de reconocimiento, hasta este histórico despliegue.
La llegada de los uniformados al Hito XXI reafirma el rol estratégico de Carabineros en el resguardo de la soberanía nacional en los puntos más remotos de la Región de Magallanes.
“Esta expedición da cuenta del compromiso y la vocación de servicio en zonas extremas”, señalaron desde la institución. El éxito de la patrulla no solo valida las capacidades tácticas de los funcionarios rurales, sino que asegura la presencia efectiva del Estado en rincones donde la geografía y el clima imponen sus propias leyes, protegiendo la integridad del territorio chileno en su frontera más austral.