La carrera de Michelle Bachelet por la secretaría general de las Naciones Unidas (ONU) ha encontrado un obstáculo significativo en Washington. El embajador de Estados Unidos ante el organismo, Mike Waltz, manifestó públicamente que coincide con los duros cuestionamientos realizados por el Congreso de su país hacia la exmandataria chilena.
Durante una audiencia de una comisión del Senado, el parlamentario republicano Pete Ricketts atacó duramente el historial de Bachelet como Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos. Entre sus principales críticas, destacó la omisión del término "genocidio" en el informe de 2022 sobre la minoría uigur en China, así como su defensa del aborto como un derecho humano.
Tras las intervenciones de los legisladores, Waltz fue tajante al responder: “Comparto sus preocupaciones”. Además, el diplomático reveló que el secretario de Estado, Marco Rubio, mantiene la misma línea de cuestionamientos hacia la posible jefatura de la chilena en el organismo internacional.
A pesar de que existe un consenso informal en la ONU sobre que la próxima dirección debería ser ocupada por una mujer latinoamericana, Waltz matizó esta idea señalando que la prioridad de Estados Unidos es encontrar a "la mejor persona" para un liderazgo que el organismo "necesita desesperadamente".
Esta no es la primera señal de rechazo desde la potencia norteamericana. En marzo de este año, el congresista Chuck Edwards ya había advertido sobre una carta firmada por diversos legisladores republicanos que critican la postura valórica de Bachelet.
Con este escenario, la candidatura de la exPresidenta enfrenta un desafío de alta complejidad, considerando el poder de veto y la influencia financiera y política que ejerce Estados Unidos dentro del Consejo de Seguridad y la Asamblea General de las Naciones Unidas.