En medio de la incertidumbre por el ajuste fiscal solicitado a las distintas carteras del Gobierno, la ministra de Salud, May Chomalí, salió al paso de las alarmas para clarificar el estado real del presupuesto sanitario. En entrevista con el programa “Tu Nuevo ADN”, la secretaria de Estado confirmó que se encuentran en una negociación permanente para moderar el recorte presupuestario.
Si bien la instrucción original del Ejecutivo apuntaba a una disminución del 3%, Salud está dando la batalla para que el ajuste no supere el 2,5%. "Seguimos negociando. Estas son tratativas permanentes en el tiempo", sinceró la ministra, descartando que ya se haya aplicado un tijeretazo de facto.
Para convencer a la Dirección de Presupuestos (Dipres), el Minsal ha iniciado un trabajo técnico exhaustivo. La estrategia consiste en revisar el gasto "línea por línea" para identificar ineficiencias institucionales que permitan liberar recursos. Sin embargo, Chomalí fue tajante al establecer los límites de este proceso: el ajuste no tocará la atención de los pacientes.
"Quiero ser muy enfática en eso", señaló la autoridad, quien garantizó que la reducción presupuestaria no se traducirá en falta de personal en las salas de espera o pabellones.
Frente a los temores de los gremios de la salud por posibles despidos o congelamiento de vacantes, la ministra aseguró que los reemplazos médicos y de personal auxiliar están protegidos. "Si hay un auxiliar que está con licencia y atiende pacientes, lo vamos a reemplazar", afirmó, subrayando que el foco del ahorro estará puesto en la gestión administrativa y no en la operatividad de los centros asistenciales.
Este debate se da en un momento crítico para la región, donde la demanda asistencial suele aumentar con la llegada de las bajas temperaturas, lo que obliga a la cartera a extremar la eficiencia sin descuidar la cobertura sanitaria.