La política israelí se encamina hacia una polarización definitiva. Yair Lapid anunció que su partido de centro, Yesh Atid, y la plataforma Bennett 2026 se fusionarán en un solo partido unificado. El objetivo es claro: concentrar el voto opositor para enfrentar a la coalición de extrema derecha y ultraortodoxos que actualmente sostiene a Benjamín Netanyahu.
Naftali Bennett (54), empresario del sector tecnológico y exoficial de fuerzas especiales, liderará la coalición. Su perfil de derecha centrista y su experiencia militar le otorgan una ventaja competitiva entre las generaciones jóvenes, especialmente tras los dos años de conflicto bélico que han marcado al país.
Esta alianza no es nueva; en 2021, ambos políticos lograron lo que parecía imposible: formar una coalición diversa que envió a Netanyahu a la oposición por primera vez en más de una década. Sin embargo, tras la disolución del Parlamento en 2022 y el posterior regreso de "Bibi" al poder, Lapid y Bennett apuestan hoy por una estructura orgánica más sólida.
Según los últimos sondeos del Canal 12 israelí, la suma de fuerzas proyecta un escenario reñido:
Coalición Bennett-Lapid: 28 escaños proyectados.
Likud (Netanyahu): 25 escaños proyectados.
Pese a superar individualmente al partido de gobierno, la nueva formación aún estaría lejos de los 61 escaños necesarios para obtener la mayoría absoluta en la Knesset (Parlamento), lo que obligará a intensas negociaciones con otros sectores árabes y de centro-izquierda tras los comicios de otoño.
Benjamín Netanyahu, el líder más longevo en la historia de Israel, enfrenta este desafío electoral en uno de sus momentos más críticos. Su administración ha sido blanco de masivas protestas por la reforma judicial y duramente cuestionada por la gestión de la seguridad tras los ataques del 7 de octubre de 2023, sumado a la actual tensión bélica con Irán y Líbano.