Tras asegurar los votos del Partido de la Gente y los sectores libertarios, el oficialismo ha girado su estrategia hacia el centro y la izquierda moderada. El presidente de la Cámara, Jorge Alessandri (UDI), planteó que aprobar la idea de legislar por el mínimo (78 votos) sería una señal de debilidad ante los mercados internacionales.
El objetivo: Alcanzar los 90 votos.
La razón: Dar certeza jurídica a los inversionistas extranjeros. Según Alessandri, una victoria estrecha sugiere que las reglas del juego podrían cambiar drásticamente con un próximo gobierno, ahuyentando el capital a largo plazo.
El obstáculo: La tensión generada por las críticas del Presidente Kast a la gestión anterior, lo que ha cerrado filas en el Partido Socialista y otros sectores de la oposición que acusan una "falta de diálogo real".
Expertos y fundaciones ligadas a la oposición (como Nodo XXI) ya tienen listo el borrador de los requerimientos que presentarían ante el Tribunal Constitucional. Los argumentos se dividen en dos ejes:
Se argumenta que el proyecto, al priorizar ciertas zonas para la reconstrucción, podría estar rompiendo el principio constitucional de igualdad en el desarrollo de las regiones.
Este es el argumento técnico más fuerte. La "Megarreforma" mezcla incentivos a la inversión, planes de reconstrucción y cambios tributarios en un solo paquete.
Separación de materias: La Constitución exige que los cambios tributarios tengan una tramitación específica.
Interpretación Constitucional: Según el abogado Javier Couso, aunque las leyes misceláneas no están prohibidas explícitamente, se puede argumentar que la prohibición de indicaciones parlamentarias misceláneas implica una restricción general para el Ejecutivo también.