La papa magallánica ha dejado de ser un acompañamiento secundario para convertirse en una joya culinaria. Bajo la dirección del chef Fabrizio Aciares, AIMA Restaurant ha diseñado una carta que desafía los límites del ingrediente, demostrando su versatilidad tanto en platos salados como dulces.
Propuestas innovadoras en la carta:
Pan de papa: Horneado diariamente con texturas únicas.
Anticuchos de papa: Aromatizados con hierbas regionales.
Galletas de papa: Servidas con mantequilla de hongos silvestres.
Waffles de papa: Un audaz postre acompañado de helado y manjar de hongos.
Ciencia y campo: El secreto de la calidad El respaldo técnico de INIA Kampenaike ha sido fundamental para este proyecto. Según explicó su directora regional, Claudia McLeod, la papa es uno de los cultivos más relevantes de Magallanes. Gracias a la investigación, variedades que antes se consideraban menores o se destinaban al forraje animal, hoy son clasificadas como "papas gourmet" por su color, textura y sabor concentrado.
Por su parte, la investigadora Carola Martínez destacó la convivencia entre variedades nativas y especies introducidas que se han adaptado perfectamente al clima extremo. Agricultores como Luis Obando, de San Gregorio, han logrado producir hasta 12 variedades diferentes, incluyendo papas de colores (moradas y rosadas) que permiten abrir nuevos nichos de mercado y atraer incluso al público infantil por su atractivo visual.
Compromiso con el proveedor local Paulina Andrade, gerente general de AIMA, fue enfática en señalar que este evento busca "honrar la papa que está presente en todas nuestras casas". El objetivo es visibilizar el trabajo generacional de los campesinos magallánicos y asegurar que el producto local tenga un espacio de prestigio en la industria turística y gastronómica de la región.
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