La operatividad del Aeródromo Teniente Julio Gallardo no admite más incertidumbres. Así lo entendieron el delegado presidencial Liber Lazo Navarro y las alcaldesas Ana Mayorga (Natales) y Anahí Cárdenas (Torres del Paine), quienes recorrieron la losa junto a asesores ministeriales y jefes de construcción de la Dirección de Aeropuertos. El objetivo: pasar de las mantenciones parche a una solución de ingeniería definitiva.
Seguridad y operatividad comercial
La Dirección de Aeropuertos del MOP se encuentra en la fase final de un diagnóstico técnico que busca tres objetivos inmediatos:
Minimizar impactos: Evitar la suspensión de vuelos comerciales mientras se ejecutan las obras.
Seguridad garantizada: Asegurar que la resistencia de la pista soporte el peso de aeronaves de gran envergadura.
Escalabilidad: Responder al aumento sostenido de pasajeros que eligen esta ruta para evitar el traslado terrestre desde Punta Arenas.
"La situación vivida hace dos semanas levantó dudas legítimas sobre el futuro del terminal. Esta visita técnica busca dar certezas a las aerolíneas y a la comunidad", enfatizó el delegado Lazo.
Un pilar estratégico para la economía
Para las autoridades, el aeródromo es el corazón de un ecosistema productivo que no puede detenerse. La estabilidad del terminal impacta directamente en:
Turismo: Es la puerta de entrada más rápida al Parque Nacional Torres del Paine.
Producción: Vital para la logística de la salmonicultura y la pesca artesanal.
Conectividad Social: Permite a los habitantes de zonas extremas reducir los tiempos de viaje hacia el resto del país.
La definición oficial de las obras y los plazos de ejecución serán comunicados por el MOP durante el transcurso de mayo de 2026, reafirmando el compromiso por fortalecer la red de transporte regional frente a los desafíos climáticos propios de la Patagonia.