La Ruta Protege, dispositivo central del plan nacional "Protege Calle", se ha transformado en el termómetro real de la vulnerabilidad en Punta Arenas. Operando de lunes a lunes con dos salidas diarias, el móvil del Hogar de Cristo recorre más de 20 puntos críticos. Según detalla Álvaro Rondón, la población atendida no es estática, lo que ha permitido registrar una realidad que el dato oficial de 150 personas no alcanza a captar.
Un perfil que cambia y se diversifica
El estigma de la persona en situación de calle está quedando atrás frente a un perfil mucho más complejo. Si bien los hombres siguen siendo mayoría, el porcentaje de mujeres ha escalado al 12%, y se ha detectado la presencia de jóvenes desde los 16 años. Detrás de cada caso, existen problemáticas severas de salud mental y consumo, pero también historias de abandono que requieren un abordaje que supere la entrega de comida o abrigo.
"No debemos quedarnos con la primera imagen de quienes consumen en las calles céntricas. Detrás de este fenómeno hay historias muy distintas con necesidades variadas", enfatizó Rondón.
La disparidad provincial: Natales y Porvenir
La cobertura regional presenta matices marcados:
Puerto Natales: Se mantiene un albergue administrado por el Ministerio y el municipio, donde el Hogar de Cristo aporta con acompañamiento psicosocial.
Porvenir: La institución no tiene presencia desde hace una década por falta de recursos e infraestructura (tras el incendio de su antigua sede). Rondón lamentó esta ausencia, reconociendo que la necesidad en Tierra del Fuego existe, pero la priorización de fondos ha obligado a concentrar los esfuerzos en Punta Arenas.
Hacia una solución definitiva: "Vivienda Primero"
Desde 2005, la política social para la calle en Chile se ha centrado en evitar muertes por hipotermia durante el invierno. Sin embargo, este 2026 marcará un hito en Magallanes con la llegada de "Vivienda Primero". Este programa rompe el esquema tradicional de "escalera" (donde la persona debe rehabilitarse antes de tener casa) y entrega una solución habitacional estable de entrada.
Para el Hogar de Cristo, este es el camino correcto: pasar de la protección de emergencia a la entrega de oportunidades reales para que los magallánicos puedan, finalmente, abandonar la calle.