Tras años de tarifas subsidiadas y congeladas, la realidad económica golpea las facturas de energía. Según explicó el seremi Marco Pinto, el alza es una consecuencia directa de las deudas acumuladas desde el año 2019. Durante el gobierno del exPresidente Piñera, la revuelta popular obligó a frenar los precios, medida que la administración posterior mantuvo debido a la emergencia sanitaria del COVID-19.
La deuda acumulada
El escenario actual obliga a una reactivación de los cobros para cubrir una brecha financiera que asciende a 800.000 millones de pesos. "Lo que hoy se está haciendo es descongelar estas cuentas para enfrentar las deudas que tenemos", detalló Pinto. No obstante, para los habitantes de Magallanes, la proyección es de un 2,9%, cifra que se ubica por debajo de la media nacional del 4,9%.
Debate legislativo y el horizonte 2035
La ministra de Energía, Ximena Rincón, lidera actualmente las negociaciones en el Congreso Nacional para mitigar el impacto de estas alzas. El viernes pasado, la Comisión de Hacienda evaluó lineamientos para una nueva estructura tarifaria que proteja a los sectores más vulnerables.
Sin embargo, el camino hacia una baja en los precios será largo. Expertos y autoridades estiman que el reajuste se mantendrá de forma progresiva hasta el año 2035. La clave para una disminución real en el futuro reside en la capacidad de Chile para fortalecer su matriz energética mediante:
Proyectos fotovoltaicos: Generación masiva de energía solar.
Transición energética: Sustitución de fuentes fósiles por renovables.
Regularización legislativa: Nuevos marcos tarifarios ajustados a la realidad actual.