La Ley de Etiquetado de Alimentos (20.606) en Chile no solo cambió la forma en que los consumidores compran, sino que obligó a la industria a transformar radicalmente sus recetas. Así lo confirmó un estudio del CIAPEC-INTA de la Universidad de Chile, publicado recientemente en la prestigiosa revista científica BMC Medicine.
La investigación demuestra que la implementación gradual de la normativa —con límites cada vez más estrictos entre 2016 y 2019— fue la clave para que las empresas mantuvieran un proceso de reformulación constante y no se detuvieran tras la primera fase.
El equipo liderado por las doctoras Natalia Rebolledo y Camila Corvalán analizó los productos que representan el 95% de la participación de mercado en el país. Al enfocarse en los productos más vendidos, el estudio logra capturar el impacto real en la dieta cotidiana de los chilenos.
Los resultados más destacados indican que los productos con sellos "Alto en" disminuyeron de un 70,8% (antes de la ley) a un 52,5% tras la implementación total.
Las mayores reducciones por categoría:
Azúcares: Las mermeladas y cremas dulces bajaron su contenido en 44,3 puntos porcentuales, seguidas de cerca por los cereales de desayuno con una caída de 40,4 puntos.
Sodio: Los productos horneados (panes y similares) registraron una baja de 40,4 puntos, mientras que las carnes no embutidas disminuyeron un 38,9%.
A pesar del éxito en la reducción de azúcares, el estudio advierte un efecto colateral: el aumento en el uso de edulcorantes no nutritivos. Según datos del INTA, el uso de sustancias como sucralosa y estevia subió del 37,9% al 43,6% en productos dulces para compensar el sabor tras la retirada del azúcar.
Asimismo, la investigación documentó que algunos productos simplemente desaparecieron o no fueron reformulados:
Retiro del mercado: Casos icónicos como el Kinder Sorpresa, que debió salir de las góndolas debido a la prohibición de incluir juguetes en productos con sellos.
Sin cambios: La categoría de golosinas y chocolates fue la que menos se reformuló, manteniendo sus sellos de advertencia originales.
Para la Dra. Corvalán, estos hallazgos posicionan a Chile como un referente internacional en salud pública, demostrando que regulaciones robustas pueden transformar el entorno alimentario y, potencialmente, mejorar el metabolismo y la salud de la población a largo plazo.