En una declaración que profundiza la tensión internacional y desdibuja el ya frágil cese al fuego, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, anunció este jueves su intención de expandir el control militar sobre la Franja de Gaza hasta alcanzar el 70% del territorio.
Durante un coloquio en Cisjordania ocupada, el mandatario detalló que el Ejército ha pasado de controlar el 52% (al inicio de la tregua el 10 de octubre de 2025) a un 60% actual. Ante las arengas del público que pedía la ocupación total del enclave, Netanyahu respondió: "Vayamos por orden. Primero el 70%... Empecemos por ahí".
La estrategia de expansión israelí se ha consolidado a pesar de los acuerdos de paz vigentes. Durante los últimos ocho meses, el Ejército trazó la denominada “Línea Amarilla”, una demarcación invisible que hacina a 2,1 millones de palestinos en menos de la mitad del territorio original.
Netanyahu justificó estas operaciones bajo la premisa de la seguridad nacional: "Nuestra misión es una sola: asegurar que Gaza ya no represente una amenaza para Israel". Sin embargo, el avance territorial contradice las cláusulas de no agresión pactadas a finales del año pasado.
Mientras se redefine el mapa de ocupación, la violencia en el terreno no cesa:
Bombardeo en el norte: Un ataque de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) contra un bloque de viviendas en el centro de Ciudad de Gaza dejó 7 muertos y más de 20 heridos, incluyendo a dos menores. Las víctimas fueron trasladadas al Hospital Al Saraya.
Golpe a la cúpula de Hamás: El grupo islamista confirmó la muerte de Mohamad Odé, líder de su brazo militar, en un bombardeo ejecutado esta semana. Odé llevaba solo siete días en el cargo tras el asesinato de su predecesor, Ezeldín Hadad.
El Ministerio de Sanidad de Gaza ha actualizado el costo humano de la ofensiva, evidenciando que el "alto al fuego" no ha detenido el goteo de muertes:
"Sabemos exactamente cuál es nuestra misión", reiteró Netanyahu, mientras la comunidad internacional observa con preocupación cómo la meta del 70% de ocupación aleja cualquier posibilidad de una solución política estable y aumenta el riesgo de una catástrofe humanitaria sin precedentes en el enclave.