Las piezas del complejo tablero geopolítico de Oriente Medio podrían estar a punto de reconfigurarse de manera drástica. En una entrevista concedida este miércoles al pódcast "Pod Force One" del periódico New York Post, el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, manifestó abiertamente su total disposición para sentarse a negociar cara a cara con el nuevo y reservado líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Jamenei.
"Me gustaría conocerlo. Me encantaría conocer a todo el mundo. Me gustaría conocerlo y probablemente nos reuniremos en algún momento, dependiendo de cómo se desarrollen las cosas en los próximos días", declaró el jefe de la Casa Blanca, abriendo una ventana diplomática impensada hasta hace solo unas semanas, en medio del conflicto bélico que mantiene en vilo a la comunidad internacional.
Mojtaba Jamenei, de 56 años, asumió la conducción político-religiosa de la República Islámica tras un drástico punto de inflexión en la guerra: el masivo operativo militar conjunto entre Estados Unidos e Israel que terminó con la vida de su padre, el ayatolá Alí Jamenei, quien había gobernado con puño de hierro desde 1989. En dicha ofensiva aliada también perecieron otros miembros del clan familiar.
Respecto al rol del nuevo líder en la crisis actual, Trump aseguró que el clérigo está participando activamente desde las sombras en la redacción del borrador de paz. “Dicen que él da su aprobación, porque así ha sido durante mucho, mucho tiempo. Su padre y luego él; supongo que es una sucesión”, apuntó el mandatario norteamericano.
Sin embargo, el paradero y el estado físico de Mojtaba Jamenei siguen siendo uno de los mayores enigmas de la inteligencia mundial. El ayatolá mantiene un perfil extremadamente reservado, no ha realizado apariciones públicas en los últimos meses y se limita a emitir comunicados por escrito, lo que ha alimentado mitos urbanos sobre su supuesta muerte.
Al respecto, mientras el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, afirmó que la inteligencia civil confirma que está vivo, el Pentágono sospecha que el líder iraní sufrió severas mutilaciones durante los bombardeos. El propio Trump hizo eco de estos rumores en la entrevista: "Si te fías de las historias, le faltan muchas partes del cuerpo", lanzó con su característico estilo directo.
Detrás de la retórica de un posible encuentro cumbre, los equipos diplomáticos de Washington y Teherán llevan semanas en un intenso intercambio de borradores para poner fin a una guerra que ya se extiende por más de tres meses y que ha estrangulado la economía global debido al cierre del estrecho de Ormuz, el paso marítimo más crítico para el suministro mundial de petróleo.
El éxito del eventual acuerdo de paz radica en destrabar las exigencias cruzadas de ambos bloques:
La exigencia de Irán: Teherán ha condicionado su firma y la reapertura de las rutas navieras al cese inmediato de la ofensiva militar que Israel mantiene en el Líbano.
La condición de Estados Unidos: La Casa Blanca exige que el pacto final incluya el compromiso de que los aliados históricos de Irán en el Golfo Pérsico, como Arabia Saudí y Catar, se adhieran de forma vinculante a los Acuerdos de Abraham, normalizando formalmente sus relaciones diplomáticas con el Estado de Israel.