Las implacables condiciones meteorológicas de la Patagonia y el agotamiento de los plazos técnicos protocolares terminaron por sellar una dolorosa etapa en los canales más apartados del extremo sur chileno. La Armada de Chile dio por finalizada de forma oficial este lunes 8 de junio de 2026 la fase de búsqueda activa y el despliegue físico de sus unidades de superficie en el sector de Isla Evans, área donde a finales de mayo se reportó la desaparición del pescador artesanal Patricio Mario Cayumán.
El operativo de Búsqueda y Salvamento Marítimo (SAR), que mantuvo en vilo a la comunidad pesquera local, fue coordinado de manera ininterrumpida por la Capitanía de Puerto de Punta Arenas y la Gobernación Marítima. El despliegue movilizó por casi catorce días un importante contingente tecnológico y humano hacia el sector de Cabo Tati —ubicado a unas 180 millas náuticas al oeste-suroeste de la capital regional—, una de las zonas geográficas más aisladas, azarosas y complejas para la navegación en todo el Cono Sur.
Para intentar dar con el paradero de Cayumán, la Tercera Zona Naval dispuso de sus recursos más avanzados, desafiando vientos huracanados y temperaturas bajo cero que congelaban las cubiertas de las embarcaciones. Los medios desplegados en el cuadrante de emergencia incluyeron:
Soporte de Alta Mar: El patrullero oceánico OPV “Marinero Fuentealba”, que funcionó como el buque madre y centro de comando en el punto del siniestro.
Unidades Rápidas: Lanchas de Servicio General (LSG) encargadas del patrullaje e inspección de roqueríos costeros y caletas interiores.
Rastreo Submarino: Una partida especializada de Buzos de Salvataje de la Armada, que ejecutó inmersiones en apnea y con equipamiento autónomo en las profundidades de los canales.
Apoyo Aero-marítimo: Aeronaves de exploración naval que barrieron los sectores mediante cámaras térmicas desde el aire.
A pesar del minucioso rastreo perimetral, las gélidas aguas y las extremas marejadas impidieron obtener indicios o resultados positivos que guiaran hacia el paradero del trabajador pesquero.
Al cumplirse las ventanas de tiempo estipuladas por la ley marítima para el despliegue de naves del Estado, la institución determinó decretar el repliegue de los buques hacia sus puertos base. Sin embargo, los mandos navales aclararon de forma tajante que el caso no se encuentra cerrado, sino que sufre una modificación de estrategia logística.
A partir de este lunes, la Armada activó una señal de aviso radial de carácter internacional obligatoria para todas las naves comerciales, buques de turismo internacional, barcos factoría y lanchas de la pesca artesanal que se encuentren transitando o planifiquen cruzar por el área de Isla Evans. La orden exige extremar la vigilancia visual con binoculares e informar de manera inmediata a la radioestación marítima más cercana en caso de avistar cualquier elemento flotante, restos de naufragio o indicios en el océano.
La sensible decisión de suspender el zarpe de las patrulleras fue informada en primera instancia, de manera transparente y cara a cara, a los familiares directos de Patricio Cayumán. Durante las dos semanas de angustia, la parentela mantuvo un canal de comunicación directo y preferente con los altos mandos de la Gobernación Marítima en Punta Arenas.
La decisión también caló hondo en el sindicato de la pesca artesanal de Magallanes, cuyos miembros habían suspendido de forma voluntaria todas sus faenas productivas de la temporada para sumarse con sus lanchas particulares a los esfuerzos de rastreo. La institución naval coordinó la contención de los pescadores, recordándoles que, si bien las dotaciones militares regresan a muelle para reabastecerse, los protocolos de hallazgo y escucha radial permanecerán plenamente vigentes y en alerta las 24 horas del día en todos los canales australes.