Lo que en marzo de 2024 se anunció bajo intensas ráfagas de viento patagónico como el mayor hito de inversión manufacturera y logística privada en la historia reciente de la Región de Magallanes, hoy se ha transformado en un incómodo y silencioso eriazo de fierros detenidos en el acceso sur de la capital regional. El ambicioso megaproyecto de Cervecería Austral, consistente en levantar una planta cervecera industrial de última generación y un megacentro de distribución unificado con una inversión total tasada en US$50 millones de dólares, cumple un año de total parálisis en sus faenas de edificación.
La parálisis de las obras civiles no obedece a un replanteamiento de ingeniería, sino al estricto cumplimiento del ordenamiento ambiental y de aguas del país. En junio de 2025, la Dirección Regional de Aguas (DRA), dependiente del Ministerio de Obras Públicas (MOP) de Magallanes, aplicó un duro freno de mano institucional al develar graves anomalías en la ejecución de los movimientos de tierra periféricos del predio.
De acuerdo con las carpetas de fiscalización del órgano técnico del MOP, los fiscalizadores constataron en terreno que la empresa de capitales nacionales procedió a intervenir sin autorización de los servicios públicos el cauce natural del Río Leñadura. Las faenas clandestinas incluyeron el rellenado con material de cantera y estabilizado de terrenos protegidos que corresponden técnica y geográficamente al área natural de inundación del torrente.
La resolución de la Dirección de Aguas derivó en las siguientes sanciones punitivas:
Sanción Monetaria: Una multa administrativa que ascendió a las 90,85 Unidades Tributarias Mensuales (UTM), lo que equivalía a un monto neto de $6.249.117 de pesos al momento de la notificación judicial.
Orden de Restitución: La DRA dictaminó un plazo perentorio e impostergable de 90 días corridos para que la firma cervecera retirara la totalidad del material de relleno dispuesto ilegalmente y restituyera el perfil original del cauce del río.
Más allá de la piedra de tope legal y ambiental que mantiene los candados puestos en los portones de Leñadura en este mes de junio de 2026, los altos mandos de la compañía admitieron que el negocio de las maltas y las levaduras navega por aguas sumamente turbulentas a nivel de mercado, lo que resta incentivo a presionar por un desestancamiento rápido de las faenas.
El gerente general de Cervecería Austral, Felipe Covarrubias, sinceró el complejo escenario corporativo que afronta el holding y que dista radicalmente de las proyecciones alegres que se trazaron en el año 2019, cuando la expansión de la marca cervecera australiana-chilena comenzó a dibujarse en los planos:
“El consumo per cápita y el tamaño global de la industria de la cerveza a nivel nacional e internacional atraviesan por una contracción y recesión económica sumamente relevante, sin que tengamos hoy claridad técnica sobre cuándo podría retomarse la senda de crecimiento previo. A este factor comercial se sumó el coletazo de arrastre de la crisis sanitaria y los costos logísticos de construcción civil, los que se dispararon por las nubes debido a la coyuntura macroeconómica global”, argumentó Covarrubias ante el estancamiento.
La paralización del megaproyecto —que buscaba concentrar de forma estratégica todas las fases productivas de la tradicional bebida, elevando la capacidad a 900 mil hectolitros anuales— abre una profunda grieta de incertidumbre respecto al dinamismo del empleo en la provincia.
Si bien desde el directorio de Cervecería Austral insisten con vehemencia en que "Austral debe seguir viva, produciendo y presente en la Región de Magallanes", el abandono temporal de las obras expone la fragilidad de las grandes promesas de desarrollo industrial y la tensión permanente que existe entre la expansión de las empresas privadas y el necesario cumplimiento de las normativas de protección medioambiental chilenas.
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