Un crudo manto de incertidumbre y preocupación vecinal volvió a posarse sobre el diseño vial del acceso norte de la capital regional. Luego de que el Ministerio de Obras Públicas (MOP) anunciara formalmente el anteproyecto para construir una rotonda definitiva en la intersección de la Avenida Eduardo Frei Montalva con la Ruta 9 Norte, las alertas se encendieron debido a los extensos plazos institucionales de ejecución: la megaobra tardaría un estimado de ocho años en materializarse.
Ante este panorama, el concejal de Punta Arenas, Germán Flores, alzó la voz para exigir que el anuncio de largo aliento no sepierte ni signifique el abandono de las medidas de mitigación inmediatas. Mediante un oficio formal dirigido al alcalde Claudio Radonich, el edil advirtió que la ciudad no puede esperar casi una década con los brazos cruzados en un nudo vial que ha sido escenario de múltiples colisiones, volcamientos y accidentes con consecuencias fatales en este mes de junio de 2026.
Si bien el concejal Flores valoró que el Gobierno central asuma la necesidad de una solución de ingeniería estructural para este punto negro del tránsito puntarenense, fustigó la falta de sentido de urgencia respecto al peligro diario que corren los automovilistas que viajan hacia los sectores periurbanos, el aeropuerto o las comunas del norte.
“Estamos completamente de acuerdo con que se avance firmemente hacia una solución definitiva para este complejo nudo vial, pero bajo ningún punto de vista nos podemos quedar tranquilos cuando se nos informa de manera oficial que las obras civiles podrían concretarse recién en ocho años más. Todos los que conocemos el funcionamiento del aparato público sabemos que en megaproyectos de esta envergadura los plazos muchas veces se extienden por expropiaciones o reevaluaciones, y esos ocho años perfectamente pueden transformarse en diez o más”, argumentó el concejal.
Flores recordó que existía un compromiso técnico previo entre la Municipalidad de Punta Arenas y las direcciones del MOP para aplicar un diseño compatible con los límites urbanos actuales y con la futura conexión hacia la proyectada Avenida Circunvalación.
El nudo de la molestia del edil radica en que las autoridades ministeriales omitieron por completo un proyecto provisorio de corto plazo que ya se encontraba en la "quemada" de su fase de diseño y que contaba con todas las aprobaciones políticas y técnicas sectoriales: un avanzado sistema de semaforización de tres tiempos.
La iniciativa, concebida como una respuesta temprana de seguridad vial mientras se tramitaba la rotonda, cuenta con el siguiente estatus técnico:
Aprobación Sectorial: El diseño ya fue revisado y completamente visado por los ingenieros del Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones y por los expertos de la Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito (Conaset).
Presupuesto Calculado: La propuesta contempla una inversión pública cercana a los $1.300 millones de pesos.
Unidad Ejecutora: El diseño técnico situaba a la Dirección de Vialidad como la entidad encargada de fiscalizar las obras, restando únicamente que el municipio ingresara la carpeta al Gobierno Regional (GORE) para capturar los fondos presupuestarios.
Para evitar que este plan de contingencia termine guardado en un cajón burocrático, Germán Flores solicitó formalmente al alcalde Radonich que gestione de forma urgente oficios de presión dirigidos tanto al Ministro de Obras Públicas como a las jefaturas nacionales de Vialidad.
La meta es obligar al Ejecutivo a que el proyecto de los $1.300 millones para los semáforos siga adelante en el presupuesto paralelo. "Ante este preocupante anuncio, hemos solicitado que las obras de semaforización se mantengan vivas y puedan concretarse tal como se había planificado originalmente, de forma totalmente independiente al avance o retraso que tenga el proyecto definitivo de la rotonda. La vida de nuestros vecinos en la ruta no puede esperar ocho años", concluyó tajante el concejal magallánico.