Una racha de números azules que ratifica la solidez internacional de la despensa marina chilena y consolida su posición estratégica en los mercados globales se desprendió de los registros oficiales de Gobierno. De acuerdo con el último Informe Sectorial de Exportaciones elaborado y visado por la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca), los envíos de productos del mar chilenos totalizaron la histórica cifra de US$ 1.870,4 millones al cierre de febrero, anotando un potente crecimiento del 12,1% en comparación con el mismo bimestre del año anterior.
La magnitud del despegue comercial queda aún más en evidencia al contrastar el desempeño de la actual temporada con los registros históricos del sector: los retornos anotaron un incremento del 33,9% en comparación con el promedio acumulado entre los años 2021 y 2025. En términos de masa física de exportación, las empresas comercializaron un volumen total de 398,9 mil toneladas, equivalentes a un alza del 21% respecto a 2025 y a un salto del 49,5% frente al promedio del último quinquenio en este lunes 15 de junio de 2026.
La actividad de cultivo industrial volvió a coronarse como el pulmón financiero indiscutido del sector, concentrando de forma directa el 80% del valor total de los retornos y capturando más de la mitad de las toneladas despachadas al extranjero. Al desglosar este segmento, la industria de los salmónidos retuvo su liderazgo absoluto al representar el 77,4% del valor total exportado por todo el ecosistema pesquero nacional.
Los pilares de este crecimiento productivo se sustentaron en el rendimiento de los centros de cultivo:
Cosechas Globales: Las cosechas acuícolas totales escalaron hasta las 543 mil toneladas, registrando un aumento de 5,4% interanual.
Especies Clave: La producción específica de peces experimentó un fuerte incremento del 16,1%, un impulso productivo que estuvo sustentado por las dinámicas de engorda y biomasa del salmón del Atlántico y la trucha arcoíris.
Por su parte, el sector extractivo tradicional (pesca de alta mar y artesanal) no se quedó atrás y aportó resiliencia a las métricas del informe. Sus exportaciones sumaron US$ 373,6 millones, equivalentes a un crecimiento del 20,2% en relación con el periodo anterior, movilizando un volumen de 193,8 mil toneladas (+24,6%).
En el análisis de las matrices de procesamiento del sector extractivo, la manufactura de productos congelados lideró con holgura los envíos al capturar el 63,5% del valor exportado. Las plantas procesadoras de harina de pescado se ubicaron en el segundo escaño con un 18,5%, mientras que los centros de acopio y secado de algas aportaron un 4,7%.
El principal polo de atracción comercial del planeta para las exportaciones chilenas continuó siendo el continente de Asia, zona que concentró el 27,1% del valor total de los envíos, consolidando a la República Popular de China como el principal mercado individual e histórico para los cargamentos pesqueros que zarpan desde los puertos nacionales. El informe de Subpesca devela además la enorme biodiversidad comercializada: Chile vendió al mundo un abanico de 73 recursos pesqueros y acuícolas distintos; no obstante, una matriz selecta de solo nueve especies concentró el 94,3% del valor exportado, destacando el jurel, el chorito, el salmón del Pacífico y la centolla.
Para la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, el desglose de este informe sectorial adquiere una relevancia crítica debido al tremendo peso específico que la salmonicultura y la pesca bentónica tienen sobre el Producto Interno Bruto (PIB) regional y la recaudación de patentes locales. La zona austral se mantiene inamovible en el podio de las principales regiones productoras de salmón del país, compartiendo el liderazgo con Los Lagos y Aysén.
La geografía de los canales de Magallanes aporta una porción sustancial de las cuotas de salmón del Atlántico y trucha arcoíris que alimentan los mercados de Estados Unidos, Brasil y Asia. Asimismo, el informe de Subpesca resalta que el desembarque y procesamiento de recursos emblemáticos de la mitología e identidad local, tales como la centolla, el centollón y diversos mariscos bentónicos, continúan inyectando un alto valor agregado a la oferta exportable de la región, operando como un motor que estabiliza el empleo permanente en las plantas de proceso y resguarda el sustento económico de miles de familias del sector pesquero artesanal magallánico.