Una noticia que tiñe de luto los pasillos del barrio comercial, enluta a las cúpulas gremiales de la pequeña y mediana empresa y genera profundas muestras de respeto transgeneracional en las familias de la zona austral se confirmó en las últimas horas. El mundo empresarial de la región recibió con hondo pesar el fallecimiento de don Mario Rabanal Canto, emblemático fundador de Envasadora Aysén.
A sus 88 años de edad, el recordado comerciante seguía siendo considerado de forma unánime como un ejemplo viviente de perseverancia, esfuerzo y visión de negocios. Su deceso pone fin a una era de emprendimiento pionero que partió a pulso a mediados del siglo pasado y que logró consolidar una marca que hoy forma parte de la despensa y la identidad gastronómica de todos los hogares magallánicos.
La historia de don Mario Rabanal refleja el temple de los migrantes internos que llegaron a moldear el desarrollo logístico de Magallanes. Nacido en la Región de Aysén e hijo de una familia históricamente vinculada a los almacenes de ramos generales, el joven emprendedor arribó a Punta Arenas en el año 1967 con el objetivo de buscar nuevos horizontes laborales.
En la capital de la provincia austral encontró no solo el espacio idóneo para sus metas comerciales, sino también el hogar donde formaría su descendencia:
El Nacimiento de un Ícono: En noviembre de 1972, junto a su inseparable esposa, Magdalena Fica, dio vida a Envasadora Aysén. El proyecto marcó un hito sectorial al convertirse formalmente en la primera empresa de envasado y fraccionamiento de alimentos en la historia de la Región de Magallanes.
Expansión y Empleo: Lo que inició como un modesto taller familiar creció sostenidamente con las décadas gracias a la incorporación de tecnología industrial de vanguardia. La firma se transformó en una gran empresa regional que brinda empleo estable a cerca de 45 trabajadores, estructurando una red de distribución propia que conecta los almacenes y supermercados de Punta Arenas, Puerto Natales, Porvenir y Puerto Williams, además de despachar cargamentos a otras regiones de Chile.
La propuesta de Envasadora Aysén se diferenció desde sus orígenes por fijar altos estándares de calidad y selección en productos que en esos años escaseaban en el extremo sur. La marca se volvió un referente indispensable para el abastecimiento de frutos secos, condimentos, encurtidos, harinas específicas, quínoa y una amplia variedad de legumbres y semillas, manteniendo siempre ese trato cálido y espíritu familiar que don Mario le imprimió a sus mesones desde el primer día.
El éxito y la permanencia de la empresa radica en el traspaso del conocimiento. Sus cuatro hijos continuaron vinculados directamente a la operación del negocio, relevando las funciones de los fundadores y modernizando las líneas de embalaje, lo que permitió que Envasadora Aysén trascendiera el paso del tiempo de forma competitiva.
Conocido el deceso del patriarca, las redes sociales de la provincia se repletaron de mensajes de condolencias de clientes, colaboradores, exfuncionarios y dirigentes de la Cámara de Comercio local, quienes destacaron de don Mario su sencillez, su hombría de bien y su incansable disposición al trabajo. Los restos de Mario Rabanal Canto están siendo velados en las dependencias de Funerales Andana, ubicadas en calle Maipú, espacio donde el sector productivo de Magallanes le brinda el último y merecido adiós a un constructor del desarrollo regional.