El precio internacional del petróleo ha regresado a los niveles previos al conflicto que disparó su valor, situándose esta semana en torno a los 73 dólares por barril. Sin embargo, la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP) informó que los precios de las gasolinas, el diésel y el gas licuado no experimentarán variaciones a nivel local.
Esta situación reaviva el debate sobre la asimetría del mercado energético chileno. El ingeniero comercial y exseremi de Hacienda de Magallanes, Christian Gallardo, cuestiona la rapidez con la que se aplican las alzas en comparación con la lentitud para reflejar las tendencias a la baja. "Las reglas deben ser las mismas para subir y para bajar. Si el alza fue inmediata porque así funcionaba el sistema, la rebaja también debiera ser inmediata", señala el especialista.
La explicación institucional apunta al Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Mepco), cuyas directrices actuales —fijadas bajo la normativa que determina ajustes exclusivamente cada 21 días— congelan los valores internos de manera temporal. Si bien esta medida otorga estabilidad ante volatilidades extremas, en el escenario actual actúa como un freno que posterga el alivio económico.
El impacto de este desfase golpea con mayor fuerza a regiones extremas como Magallanes, donde las grandes distancias encarecen el transporte de alimentos y la cadena logística. Además, abre interrogantes sobre la recaudación fiscal, ya que un precio final elevado sostiene un mayor ingreso por concepto de Impuesto Específico. Para Gallardo, la consistencia es clave para cuidar la confianza ciudadana: "Cuando el precio internacional baja, pero el precio interno permanece alto, la ciudadanía tiene derecho a preguntarse quién se queda con esa diferencia".