La culminación de una carrera funcionaria intachable bajo los estrictos valores de la doctrina institucional, el reconocimiento transversal de los mandos y el personal de nombramiento institucional de la Zona Magallanes, y la emotiva despedida de los barrios civiles a un carabinero que hizo de la cercanía vecinal su sello operativo marcan la pauta institucional. El suboficial mayor Nano Manuel Muñoz Vásquez se acogió oficialmente a retiro tras cumplir 38 años de servicio activo en Carabineros de Chile.
Con la satisfacción del deber cumplido y el tradicional saludo de sus camaradas de armas, el suboficial mayor Muñoz colgó sus presillas de servicio tras transformarse en un referente de disciplina, lealtad y prevención del delito tanto en el área metropolitana como en las comunas y estancias del extremo austral del país.
La bitácora institucional del suboficial mayor Muñoz comenzó a escribirse en el año 1987, temporada en que egresó formalmente de los patios de la Escuela de Formación de Carabineros. Sus primeras armas en el control del orden público y el patrullaje preventivo las dio en sectores de alta complejidad de la capital, sirviendo sucesivamente en la 41ª Comisaría de La Pintana y en la 46ª Comisaría de Macul, unidades donde templó su carácter frente a las crudas exigencias del plano delictual urbano.
Sin embargo, el destino laboral que sellaría su identidad definitiva llegó en el año 2013, fecha en que la Dirección General ordenó su traslado definitivo a la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena. Su primera destinación austral fue la Tenencia Kon Aiken, un puesto de control estratégico y aislado donde el funcionario conoció de primera fuente el rigor del clima patagónico, las grandes distancias viales y la importancia del carabinero rural para los puesteros y ovejeros de la pampa.
Posteriormente, sus ascensos y destinaciones lo llevaron a formar parte de las filas de la Subcomisaría Río Seco, para luego arribar a la Primera Comisaría de Punta Arenas. Fue en esta última unidad de la Prefectura Magallanes donde Muñoz asumió la labor que coronaría su legado: encargado de la Oficina de Integración Comunitaria (MICC).
Desde ese puesto de avanzada social, el suboficial mayor se transformó en un puente humano e institucional entre los cuarteles y la ciudadanía, destacando por:
Lazos de Confianza: Coordinar mesas de seguridad permanentes junto a las juntas de vecinos, uniones comunales y clubes de adultos mayores.
Prevención Escolar: Implementar talleres de autocuidado y prevención de la violencia en establecimientos educacionales de la provincia.
Atención Prioritaria: Liderar censos y catastros de apoyo para personas de la tercera edad que viven en condiciones de aislamiento o vulnerabilidad extrema en Punta Arenas.
Tras casi 40 años de patrullajes, guardias nocturnas y servicios extraordinarios bajo la escarcha, el suboficial mayor Nano Muñoz Vásquez inicia este invierno de 2026 una nueva etapa en la vida civil, dejando un ejemplo de entrega pública que —tal como destacaron sus jefes de zona— servirá de guía para las nuevas generaciones de policías que ingresan a las filas de la institución en el extremo sur chileno.