Una catástrofe ambiental sin precedentes afecta al centro de España tras la propagación de una ola de incendios forestales que ya ha consumido más de 77.000 hectáreas. La cifra convierte a esta emergencia en la más grave desde que existen registros oficiales en el país europeo, según confirmó la ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen.
La provincia de Ávila se posiciona como el epicentro del desastre con 50.000 hectáreas calcinadas, seguida por la Comunidad de Madrid con 25.000 hectáreas y la provincia de Toledo con 2.000. En total, la afección a la población alcanza niveles críticos: el Ministerio del Interior cuantifica 59.896 personas evacuadas y 29.867 confinadas en sus hogares para prevenir intoxicaciones por humo e incidentes derivados del fuego.
Las labores de contención se centran en un perímetro discontinuo y complejo que alcanza los 280 kilómetros de extensión. El mando único de las operaciones, asumido por el Gobierno central, coordina el despliegue de la Unidad Militar de Emergencias (UME), brigadas forestales, bomberos autonómicos y recursos aéreos.
El teniente coronel de la UME, Alfonso Arribas, detalló que aunque se ha logrado avanzar en la contención de frentes específicos, la situación en zonas de alto valor medioambiental como el valle del río Tiétar continúa siendo crítica debido a focos secundarios y rebrotes.
A los recursos nacionales se sumó la cooperación internacional activada mediante el Mecanismo de Protección Civil de la Unión Europea, con el envío de seis aviones apagafuegos provenientes de Grecia, Italia y Turquía, además de un destacamento militar de Portugal. La colaboración fue destacada por el Rey Felipe VI, quien enfatizó la necesidad de fortalecer los protocolos comunitarios ante emergencias climáticas de gran escala.
Más allá del daño ambiental, la ola de incendios deja una estela de destrucción en infraestructuras clave: cientos de viviendas, instalaciones agrícolas, vehículos y recintos industriales han resultado consumidos. Asimismo, las autoridades mantienen el corte de al menos 40 carreteras secundarias en cuatro provincias.
En forma paralela al frente del centro peninsular, la provincia de Castellón registra un incendio descontrolado que ha calcinado 4.300 hectáreas y forzado el desplazamiento de 16.000 personas.
Al hacer un balance del panorama nacional, el Presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, confirmó que en lo que va del año la superficie calcinada en el país asciende a 150.000 hectáreas, registrando un incremento de 20.000 hectáreas en solo 24 horas.
Sánchez anunció que el Consejo de Ministros aprobará la declaración de zonas gravemente afectadas por una emergencia de protección civil para los territorios castigados por el fuego, e instó a concretar un pacto estatal contra el cambio climático ante la recurrencia de fenómenos meteorológicos extremos.