Una profunda preocupación se instaló en el sector acuícola e industrial de la zona austral luego de que Estados Unidos oficializara un alza en los aranceles aplicados a diversos productos nacionales, elevando la tasa del 10% al 12,5%. La determinación impacta de forma directa a la salmonicultura, segundo producto de exportación de Chile tras el cobre y uno de los principales motores económicos y de empleo en las regiones del sur austral.
Durante 2025, el país registró envíos de salmónidos por US$6.597 millones, consolidando un crecimiento histórico sostenido que contrasta con los US$2.230 millones alcanzados en 2006. Sin embargo, la industria enfrenta una alta vulnerabilidad debido a su concentración geográfica: el mercado estadounidense es el destino del 39,9% de las exportaciones (alrededor de US$2.600 millones al año), superando con margen a otros compradores como Japón (17,6%), Brasil (12,9%), Rusia (4,7%) y China (3,9%).
El ajuste arancelario de 2,5 puntos porcentuales representará por sí solo un sobrecosto anual estimado en US$65 millones para las firmas exportadoras chilenas. Este valor se suma al gravamen del 10% que ya regía y que, según reportes del sector, fue absorbido en su mayor parte por las propias compañías para evitar perder posicionamiento en góndola.
La presidenta ejecutiva del Consejo del Salmón, Loreto Seguel, advirtió sobre la presión que esta medida ejercerá en la estructura de costos y en la cadena de valor que sostiene a más de 34 mil trabajadores directos:
"Pasar desde un arancel de 10% a uno de 12,5% aumenta la presión sobre los márgenes de las compañías, su capacidad de inversión y la competitividad del producto chileno. Una presión arancelaria prolongada también puede terminar modificando las decisiones de importadores, distribuidores y consumidores estadounidenses".
A esta carga económica se añade una desventaja comparativa frente a otros países productores. Mientras Chile y Noruega ingresarán a Estados Unidos con un arancel del 12,5%, competidores directos como Canadá y Escocia mantendrán un arancel preferencial del 10%, lo que genera inquietud sobre eventuales desviaciones de comercio.
La medida económica presiona a una industria atomizada que en 2025 integró a 84 empresas exportadoras y que genera 34.525 empleos directos, además de una extensa red de proveedores de servicios, laboratorios, logística y transporte marítimo en la zona sur austral.
Frente a este escenario, los gremios del sector han planteado la necesidad de avanzar en dos frentes simultáneos: intensificar las gestiones diplomáticas y comerciales bilaterales para corregir las condiciones de acceso con Washington, y acelerar la diversificación hacia otros de los más de 80 mercados donde Chile está presente. No obstante, desde la propia industria reconocen que reubicar el volumen que absorbe Estados Unidos —casi cuatro de cada diez dólares exportados— constituye un proceso complejo que requerirá de largo plazo.