Un preocupante incremento en los índices de mortalidad por causas autoinfligidas en la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena revelaron los antecedentes del Servicio Médico Legal (SML). Durante los primeros siete meses de 2026, se han contabilizado 29 fallecimientos por esta causa, cifra que supera el total acumulado en todo 2025, cuando se registraron 19 casos, representando un alza del 52%.
La situación vuelve a posicionar el cuidado de la salud mental como una prioridad de salud pública en la zona austral, impulsando el llamado de los profesionales del área a intervenir tempranamente en los entornos comunitarios antes de que las personas lleguen a estados de crisis.
Prevención en el ámbito laboral y familiar
La psicóloga Rosa Martínez enfatizó que el abordaje del problema no debe limitarse a la atención clínica reactiva, sino que debe integrar a las organizaciones y espacios cotidianos donde se desenvuelve la población.
"Las organizaciones deberían preocuparse también de cómo están las relaciones humanas al interior de los equipos. Un estudio de clima laboral permite detectar a tiempo situaciones de conflicto, problemas de trato, dificultades de comunicación o ambientes que pueden estar afectando la salud mental de las personas. No deberíamos esperar a que exista una denuncia o una crisis para recién intervenir", explicó la especialista.
Asimismo, Martínez sostuvo que el trabajo preventivo debe involucrar activamente a las familias y a las comunidades escolares mediante la entrega de herramientas de crianza y resolución pacífica de conflictos. "La salud mental no se construye solamente cuando una persona llega a consultar; también se construye todos los días en la forma en que nos tratamos", puntualizó.
Expertos coinciden en que fortalecer el clima laboral, la escucha en el hogar y la contención escolar son factores protectores clave para detectar tempranamente el sufrimiento emocional en la región.