3 de abril de 2026
El tiempo - Tutiempo.net

Avenida España #959
61 2 292900

Súmate a nuestras redes sociales

Ediciones Anteriores

Buscador de noticias

RECIBE GRATIS

Diario El Pingüino todos los días donde quieras.
Lo último de nuestras redes sociales
Jorge Insausti, cónsul general de Argentina en Punta Arenas:

“Tratado de Paz y Amistad de 1984 reviste una importancia superlativa”

cronica
04/12/2017 a las 21:00
2409

El documento se firmó en El Vaticano, el 29 de noviembre de 1984, después de un período tenso, que pudo haber terminado en un conflicto bélico seis años antes.El diplomático transandino destacó que las relaciones bilaterales chileno-argentinas, con cinco mil kilómetros de frontera común, en los cuáles podría haber algún conflicto, son “un maravilloso y extraordinario ejemplo de buena vecindad, amistad y respeto que ofrecemos al mundo argentinos y chilenos”.Afianzando esa buena relación, ha habido acciones de todo tipo que, además, buscan el desarrollo integral de ambas naciones.

El 29 de noviembre de 1984, en los salones del Vaticano, los representantes de Argentina y Chile, al alero del Papado y la participación notable del cardenal Antonio Samoré, firmaron el Tratado de Paz y Amistad entre ambos países.

Unos seis años antes, la frontera común pudo haber estallado en las llamas de un conflicto bélico de impredecibles y, obviamente, lamentables consecuencias para ambas naciones y sus pueblos.

Pero el Papa Juan Pablo Segundo medió y se la jugó por la paz, confiado en la gestión del cardenal Antonio Samoré y la Iglesia Católica de ambos países.

Al cumplirse treinta y tres años de esa ceremonia de alta diplomacia, se consultó a Jorge Insausti, cónsul general de Argentina en Punta Arenas, un hombre inteligente, muy profesional, amigo de sus amigos y de convicciones claras, las que defiende con el entusiasmo de los convencidos de luchar por una causa noble: la integración y el desarrollo de Argentina y Chile.

-¿Qué importancia le atribuye al Tratado de Paz y Amistad de 1984, firmado entre Chile y Argentina?

“El Tratado de Paz y Amistad de 1984, firmado en el Vaticano el 29 de noviembre de ese mismo año, entre Chile y Argentina, reviste una importancia superlativa, no sólo porque zanja definitivamente un conflicto que casi nos llevó al umbral de una guerra fratricida que afortunadamente y gracias a la providencial intervención del Santo Padre y la diplomacia vaticana, no se concretó, sino también, porque sentó las bases de una nueva y esperanzadora relación bilateral, fundada en la paz y la amistad, marco referencial que debe regir las relaciones entre dos pueblos y gobiernos hermanos y civilizados. La firma de este acuerdo constituye, sin lugar a dudas, un verdadero punto de inflexión y de reflexión en la relación bilateral, que marcó un hito en la historia de las relaciones de nuestros pueblos y gobiernos, mostrando el derrotero por el que se debe transitar en un mundo signado por la sensatez y la cordura, enmarcado en la irrenunciable vocación por el respeto al derecho internacional y la definitiva consagración de la democracia como forma de vida de nuestros pueblos”.

-¿Se han cumplido las expectativas de entonces?

“Dicen por ahí, que los países que no tienen fronteras comunes, tienen mayor propensión a mantener buenas relaciones, y algo de verdad puede haber en ello. Pero entonces, me pregunto, ¿con más de cinco mil kilómetros de fronteras comunes, qué maravilloso y extraordinario ejemplo de buena vecindad, amistad y respeto, ofrecemos al mundo argentinos y chilenos. Porque, en rigor, de verdad, durante toda nuestra historia jamás tuvimos un enfrentamiento. Por eso, debo ser categórico: sí, las expectativas se han cumplido y se seguirán cumpliendo durante mucho tiempo más, porque el proceso de integración, cooperación y acercamiento en el que están decididamente comprometidos nuestros pueblos y gobiernos, es irreversible”.

-¿En qué se basa su afirmación?

“Abonan mis dichos, los numerosos acuerdos firmados con posterioridad a 1984, en todos los órdenes de la relación bilateral. Entre ellos, debe destacarse la firma del Tratado de Maipú, de integración y cooperación en el año 2009, que establece, de manera pormenorizada y detallada el andamiaje jurídico institucional apropiado para avanzar, de una vez y para siempre, en este proceso de integración y cooperación, que día a día nos muestra la palmaria voluntad política de dos pueblos y dos gobiernos en busca de su destino común y de grandeza”.

-¿Cómo aprecia las relaciones actuales entre Chile y Argentina?

“El nivel actual de las relaciones entre la hermana República de Chile y la República Argentina transita, si no el mejor, uno de sus mejores momentos. Ocurre que el trabajo de la diplomacia es una tarea silenciosa y sutil, de marchas y contramarchas; cuyos avances y resultados muchas veces escapan al conocimiento de los ciudadanos comunes. La gente, por lo general, visualiza estos avances y progresos en los distintos pasos fronterizos cuando tienen que hacer los trámites migratorios y aduaneros, y juzgan el progreso por el tiempo que tardan en hacerlos. Pero lo cierto es que ambas diplomacias, chilena y argentina, trabajan de manera conjunta, coordinada y permanente con el propósito de encontrar soluciones a los diferentes problemas que se suscitan, facilitando el tránsito de personas, mercaderías, etcétera, para facilitarle la vida a la gente”.

-¿Qué rol juega Punta Arenas en este proceso?

“Punta Arenas juega un rol fundamental en este proceso, porque tal como una musa inspiradora por sus encantos y bellezas, atrae de manera singular y permanente a miles de argentinos que vienen a disfrutarla todos los fines de semana, a hacer compras en la zona franca y en el mall, y en los distintos comercios, a consumir sus ofertas turísticas y su gastronomía, entre otras cosas. Un dato curioso de esta ciudad es que carece de asociación de argentinos, como ocurre, en cambio, en la gran mayoría de los países. Y ello es así por el alto nivel de identificación de sus habitantes con esta región austral. Habitantes singulares, de espíritus forjados en una amalgama de frío, viento y escarcha, que los hace únicos: magallánicos y patagónicos. Directos y frontales, erradicaron los eufemismos de su lenguaje, pero no así la calidez y cordialidad que los caracteriza”.

-¿Qué se puede esperar en el futuro de chilenos y argentinos?

“Sin lugar a dudas, la sociedad humana ha evolucionado ostensiblemente para mejor. Y de ellos hay innumerables pruebas. En el siglo pasado, a esta altura, la humanidad ya estaba embarcada en una conflagración mundial, y ese tristemente célebre siglo veinte estuvo signado por la sangre, el horror y la muerte. Más de 200 millones de vidas se perdieron sólo por causa de la guerra en ese lapso. Claro que estamos mucho mejor y debemos ser optimistas. Se ha avanzado notablemente en el respeto de los derechos humanos fundamentales en todo el mundo. En el respeto al derecho internacional, a los valores de la democracia. Pero no debemos bajar los brazos, porque si bien surgen grandes líderes en el mundo, que responsablemente optan por el camino de la Paz entre los pueblos, de tanto en tanto, aparecen de los otros. Ahora bien, respondiendo a la pregunta concretamente, digo que sí, por supuesto hay que dar pasos hacia adelante. Las relaciones entre las naciones como las relaciones entre las personas, son esencialmente, dinámicas, las circunstancias van cambiando continuamente y el futuro nos enfrenta constantemente a nuevos desafíos. Hoy, Chile y Argentina están transitando una senda de paz y amistad consolidada en el propósito de construir nuevos y más puentes de buena vecindad y entendimiento, de túneles y nuevas vías de comunicación. Obras de integración física, de gran magnitud y muchos más proyectos para el futuro”.

-¿Qué mensaje le entregaría a los chilenos y argentinos, desde aquí, en la Patagonia?

“Yo les diría que, en mi modesta opinión, la mayor realización del hombre, hablando genéricamente, por supuesto, es convertirse en un ser civilizado y útil a la sociedad a la que pertenece. Un hombre que, además, intente solucionar sus problemas por vías pacíficas, sin apelar a ningún tipo de violencia. Y que el mundo civilizado, representado a modo de ejemplo, por la Unión Europea, nos brinda un claro ejemplo de integración e inclusión real, y de los beneficios que ello trae aparejados a sus socios. Las asimetrías en las economías de los miembros que la integran, son enormes. Sin embargo, sus grandes motores derraman beneficios en forma solidaria a los más débiles, integrando e incluyendo a casi todos. Comparto el sueño kantiano de una aldea global y, ojalá, argentinos y chilenos podamos dar el ejemplo en estas latitudes”.


Pingüino Multimedia entrega este espacio a su público para la expresión personal de opiniones y comentarios, apelando al respeto entre los usuarios y desligándose por completo del contenido de los comentarios emitidos.

Comentarios


Publicidad