El debate sobre la estrategia energética de Chile ha tomado un nuevo aire tras la publicación de un extenso reportaje de BioBioChile (domingo 4 de enero de 2026). El texto plantea una pregunta punzante: ¿Ha hipotecado el país su avance en electromovilidad por perseguir la "locura" del hidrógeno verde (H2V)?
Aquí te presentamos un análisis de los puntos centrales que expone este reportaje, contrastando la ambición política con la realidad técnica y económica.
El reportaje utiliza la frase del Presidente Boric en 2022 sobre los "sueños y locuras" del H2V para ilustrar el contraste con el presente. Tres años después de aquellos anuncios, las cifras son conservadoras:
Proyectos operativos: De los 83 anunciados, solo 17 están operativos y todos son de escala piloto. No existe aún una producción industrial que mueva la aguja económica.
Inversión global: A nivel mundial, solo el 4% de los proyectos anunciados están en construcción. La demanda internacional que Chile esperaba liderar aún no se concreta.
Mientras el Gobierno ha destinado cerca de US$1.000 millones en fondos públicos para el H2V, Chile se queda atrás en el transporte privado eléctrico:
Penetración de mercado: Chile apenas roza el 2% de vehículos eléctricos en su parque automotor, superado por vecinos como Costa Rica, Uruguay, Colombia y Brasil.
Precios prohibitivos: El acceso al auto eléctrico sigue siendo un lujo de clases altas, mientras el transporte público (buses Red) es el único segmento que ha visto avances reales.
El académico David Cebon expone en el reportaje una verdad física difícil de rebatir: el hidrógeno es inherentemente ineficiente para vehículos ligeros.
Conclusión técnica: El hidrógeno verde es "absurdo" para autos particulares o camiones de distribución urbana, pero "vital" para industria pesada, barcos y química.
El reportaje no olvida el impacto local, especialmente en la Región de Magallanes:
Aves en peligro: El Centro Bahía Lomas advierte que los miles de aerogeneradores necesarios podrían causar colisiones masivas de especies protegidas.
Soberanía energética: Existe el temor de que Chile esté repitiendo el modelo de "exportador de materias primas", esta vez para que Europa (urgida por el gas ruso) cumpla sus metas ambientales a costa del paisaje chileno.
Empresas como Shell, BP, Iberdrola y Repsol han ajustado a la baja sus expectativas o cancelado proyectos de H2V en el mundo debido a los altos costos de producción (actualmente entre US6 por kilo, frente al hidrógeno gris mucho más barato).