El mundo asiste a uno de los episodios geopolíticos más complejos de las últimas décadas. Tras la vertiginosa operación militar estadounidense del pasado sábado 3 de enero, la crisis venezolana se ha trasladado a dos escenarios principales: los tribunales de Nueva York y el Palacio Federal Legislativo en Caracas.
A las 14:00 horas (Chile) de este lunes, Nicolás Maduro (63) y su esposa, Cilia Flores (69), comparecieron ante el juez federal Alvin Hellerstein. El despliegue de seguridad en torno al tribunal del Distrito Sur de Nueva York fue total, reflejando la magnitud del caso.
Declaración de no culpabilidad: Maduro se declaró "no culpable" de todos los cargos, incluyendo conspiración para importar cocaína y narcoterrorismo. "Soy un hombre decente", afirmó ante el juez.
Estatus político: El exmandatario insistió en que sigue siendo el presidente legítimo de su país y denunció ser un "prisionero de guerra" secuestrado por fuerzas extranjeras.
Mientras Maduro comparecía en Manhattan, en Venezuela se instalaba la nueva legislatura del Parlamento (2026-2031). En una sesión marcada por el apoyo irrestricto al chavismo, se procedió a la sucesión presidencial:
-Investidura: Ante la "ausencia absoluta" del mandatario, la vicepresidenta Delcy Rodríguez fue investida como Presidenta encargada de la República, convirtiéndose en la primera mujer en gobernar el país.
El Consejo de Seguridad de la ONU se reunió de urgencia ayer para debatir la legalidad de la acción estadounidense. La sesión dejó en evidencia la soledad diplomática de Washington en esta materia:
Rechazo generalizado: Naciones como Francia, China, Rusia, México y Colombia condenaron el uso unilateral de la fuerza, advirtiendo que "el derecho internacional es opcional si se tolera el secuestro de un jefe de Estado".
La postura de Chile: El país se sumó al rechazo a la salida militar, enfatizando que, pese a las críticas al régimen de Maduro, la soberanía territorial debe respetarse.
El respaldo de Argentina: Fue una de las pocas voces que apoyó explícitamente la captura, calificando la acción de "necesaria" dada la naturaleza de los cargos criminales.
Defensa de EE.UU.: El embajador Mike Waltz aseguró que no fue un acto de guerra, sino una "operación de aplicación de la ley quirúrgica" contra un narcotraficante acusado.