La ministra secretaria general de Gobierno, Camila Vallejo, instaló nuevamente el debate sobre la soberanía regional tras las recientes acciones de Estados Unidos en Venezuela. La secretaria de Estado advirtió que el interés por el control de recursos naturales, como el petróleo, podría sentar un precedente para otras naciones del continente.
Vallejo planteó que este tipo de ofensivas podrían proyectarse a futuro sobre territorios y materias primas críticas para el desarrollo de Chile, mencionando específicamente el cobre y el litio. Según la vocera, no se trata de una interpretación ideológica, sino de una alerta basada en declaraciones explícitas provenientes de Washington. "Hay que abrir los ojos", enfatizó, vinculando la situación actual con posibles presiones sobre el canal de Panamá o incluso Groenlandia.
Contradicciones en política exterior
No obstante, las declaraciones de la ministra han generado diversas reacciones. Sectores críticos y analistas señalan una aparente contradicción en el discurso del Ejecutivo. Argumentan que, mientras se alerta sobre amenazas externas, la administración del Presidente Gabriel Boric ha mantenido una relación tensa con la Casa Blanca, marcada por críticas públicas hacia las decisiones de la administración de Donald Trump.
Desde esta perspectiva, se cuestiona la coherencia de la política exterior chilena. Analistas advierten que este clima de fricción diplomática con un socio estratégico como Estados Unidos podría debilitar los canales de diálogo bilateral y generar desconfianza, en un contexto global donde la prudencia y el resguardo de las relaciones internacionales son fundamentales para los intereses nacionales.